Licia
Región del Asia Menor, que comprendía la comarca marítima en la costa sudoeste de Anatolia entre la Caria y la Pamfilia, conocida como península de Teke, extendiendose tierra adentro hasta la cordillera de los montes Taurus. La línea costera está hoy delimitada entre las ruinas de Caunus al oeste y la ciudad de Antalya al este. Región bella y misteriosa, cuna de leyendas clásicas, Licia esta volcada al mar por el empuje de sus montañas calcáreas, que caen en vertical hasta las aguas. El litoral es una sinuosa sucesión de abruptos acantilados boscosos contra los que chocan las olas del Mediterráneo, interceptado a intervalos por hermosas playas de arena o rocas, caletas, radas, puertos pesqueros y ruinas antiguas, a veces sumergidas en el mar. Dice Heródoto "Los licios proceden originariamente de Creta (...). Por el nombre de Lico se llaman licios". Los licios ocuparon la región en una época no determinada, aunque se tienen noticias de ellos en los siglos XIV al XIII a.C., fijando su capital en Xanthos. Probablemente se corresponden con el pueblo que los registros egipcios, hititas y ugaríticos, denominan lukka, pueblo independiente encajonado entre el Imperio hitita al norte y los griegos aqueos de la costa. Poseían una lengua indoeuropea única, habiendo sido registrado un gran número de textos epigráficos licios en Xanthos y Letoon, grabados en su mayoría en rocas o sobre monolitos funerarios. Participaron en diversas guerras, entre ellas la de Troya, y practicaron la piratería. Hacia el siglo VIII a C, los licios empiezan a sonar en la Historia como un pujante pueblo de gentes marineras, organizadas en una confederación de ciudades-estado llamada Liga Licia. Los licios conservaron su independencia durante las sucesivas hegemonías de Frigia y de Lidia, a la vez que mantenían intercambios comerciales y culturales con los griegos. Hacia 546 se vieron sometidos por Persia, luego fueron tributarios de Atenas (446) y miembros de la Liga de Delos. Fue ocupada nuevamente por Persia, pero en 362 consiguió cierta independencia. Conquistada por Alejandro Magno, pasó luego a los egipcios (siglo III) y finalmente cayó en poder de Roma (197). Tras la derrota de Antíoco III en Magnesia el año 190, Roma cedió Licia a Rodas, que la gobernó con dureza hasta el año 169 a.C.. Civitas libera et foederata desde la época de Sila hasta el 43, año en que Claudio la privó de esta condición. La provincia romana de Licia y Pamfilia fue creada por Vespasiano en 74. Parece que dispusieron de una organización de carácter federal que duró desde el siglo IV a.C. hasta el período imperial. En el siglo III se formó una Liga Licia, bajo dominio romano, cuyos principales centros fueron Pátara, Tlos, Janto, Mira y Telmeso. Las ruinas de las ciudades de la antigua Licia figuran entre las mas fascinantes de Turquía, país de abrumador legado arqueológico. Son ruinas griegas, romanas, paleocristianas, bizantinas... pero también ruinas licias, perfectamente distinguibles por sus rasgos estilísticos únicos. Los lugares donde duermen sus piedras son salvajes, a veces recónditos, casi inaccesibles. Rocosas montañas, entre cuyas grietas luchan por crecer los árboles, mordidas por pequeñas bahías en las que se bañan los sillares de las urbes muertas. Hoy, en las actuales provincias de Antalya y Mugla, Turquía.
)o( MITOLOGÍA.- En la mitología, Licia era e lpaís donde tenía su guarida la Quimera, monstruo con cabeza de león y cuerpo de cabra y dragón, que lanzaba llamaradas de fuego por la boca. Un recóndito yacimiento cerca de la costa se llama Chimaera, en referencia a esta bestia mítica, que devastó Caria y Licia. La leyenda narra que fue muerta por el héroe Belerofonte, hijo de Glauco y nieto de Sísifo, montado sobre el corcel alado Pegaso. Una vez más la realidad parece abonar el mito cuando en la remota Chimaera actual se alcanza un paraje desolado y sin vegetación de cuyas grietas sale constantemente metano ardiente, cerca de los restos del templo de Hefesto, dios griego del fuego y la fragua.

