Lisipo

(siglo IV a.C.). Ilustre escultor de Sicione, hermano de Lisístrato. Su actividad comienzó antes de 368 (estatua de Pelópidas en Delfos) y prosiguió por lo menos hasta 318. De una gran fecundidad, fue un maestro en el trabajo del bronce y en la representación del movimiento. Se le deben estatuas de dioses, retratos, alegorías (como la de Kairos, la Ocasión). Se le considera como uno de los grandes maestros que influyó en numerosos discípulos del helenismo. Fue escultor, quizás el primero, en la corte de Alejandro Magno, del que ha dejado numerosos retratos en los que sobresalen los caracteres heroicos y sobrehumanos del joven rey macedonio. Recibió una gran influencia de Policleto. Partiendo del canon naturalista y racional del creador del Doríforo, lo transformó estilizando la proporción al reducir a un octavo el tamaño de la cabeza respecto del conjunto corporal. En sus retratos alcanzó un gran expresionismo como por ejemplo en el de Sócrates, cabeza que esculpió en el año 350 para el Pompeión de Atenas (edificio en el que se guardaban los objetos sagrados para la fiesta de las Panateneas), Partenón y en la que Lisipo hace un retrato ideal del filósofo en el que se aúnan sus rasgos físicos con la fuerza de su pensamiento. La obra básica para comprender el estilo de Lisipo es el Apoxiómenos o Apoxiomenos, atleta que con un estrigilo se está limpiando el sudor, el polvo y la grasa después de un combate. Sus proporciones corporales fijan la nueva concepción canónica de Lisipo: la cabeza ocupa sólo un octavo de la altura total, resultando así figuras más estilizadas con largas piernas y menor robustez general. Los cabellos están tratados con particular cuidado y su mirada, cansada y relajada, indica los afanes posteriores al ejercicio físico realizado. El brazo derecho del luchador, tendido hacia delante, y el izquierdo, doblado formando un plano horizontal, generan una perspectiva espacial en torno de la figura que se contrapone a la concepción pasiva de la figura. Su composición espacial se concreta en la pérdida del factor de frontalidad clásico para incitar al espectador a la circunvalación sobre la obra. De otra parte hay que resaltar que esta obra es la expresión de un nuevo concepto de hombre, el Apoxiómenos no es la representación de un vencedor, sino la de un atleta que acusa el cansancio después de la lucha. Fue realizada en bronce hacia el año 320 y su original se conservó durante mucho tiempo en las termas romanas de Agripa. Hoy lo conocemos a través de una copia romana en mármol depositada en el Vaticano. Otras obras representativas de Lisipo son sus retratos de héroes, filósofos, príncipes y guerreros. Destacan el retrato de Seleuco y, sobre todo, el del dios Heracles, llamado el Hércules Farnesio, que sorprende por el expresionismo que emana de su vigorosa estructura física. La figura con la clava al lado y apoyado sobre un tronco parece meditar sobre los trabajos que los dioses le han encomendado. El estilo de Lisipo se caracteriza por su naturalismo y la disposición de las figuras en el espacio, lo que obliga al espectador a contemplarlas desde diferentes puntos de vista, consiguiendo dotar de mayor belleza a sus trabajos. Tuvo tres hijos, que también fueron escultores, así como varios alumnos que formaron su escuela y continuaron trabajando intensamente en el siglo III. Sus principales discípulos fueron Cares de Lindos y Eutíquides de Sición, y, en la siguiente generación, Tisícrates de Sición y Jenócrates de Atenas. Su hijo Eutícrates consiguió buena reputación, especialmente por sus grupos de esculturas. Ver, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.
 
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