Licaón
Éste Licaón, el más célebre, es un héroe arcadio hijo de Pelasgo. Su madre es una oceánida, Melibea, o, según otros, la ninfa Cilene. Licaón había sucedido a su padre en el trono de Arcadia. De un gran número de mujeres tuvo cincuenta hijos. Los mitógrafos no están de acuerdo en los nombres y en el número exacto de éstos: Pausanias y Apolodoro dan listas sensiblemente distintas. Por ejemplo, en el primero, Níctimo es el mayor; en el segundo es el más joven, y el primogénito es Ménalo. He aquí la lista de Apolodoro: Ménalo, Tesproto, Hélix, Níctimo, Peucetio, Caucón, Mecisteo, Hopleo, Macareo, Macedno, Horo, Pólico, Acontes, Evemón, Ancior, Arquébates, Carterón, Egeón, Palante, Caneto, Prótoo, Lino, Coretón, Teléboas, Fisio, Faso, Ptío, Licio, Halífero, Genetor, Bucolión, Socleo, Fineo, Eumetes, Harpaleo, Porteo, Platón, Hemón, Cineto, León, Harpálico, Hereeo, Titanas, Mantínoo, Clitor, Estinfalo, Orcómeno. Puede verse que, con gran frecuencia, los hijos de Licaón son los héroes epónimos de numerosas ciudades del Peloponeso. Pausanias menciona a Ménalo, Helisón, Níctimo, Macareo, Palante, Licio Alífero, Hereeo, Mantineo, Orcómeno, Oresteo, Fígalo, Trapezunte, Daséatas, Ácaco, Tocno, Hipsas, Tegeates, Cromo, Carisio, Tricolono, Peretos, Aséatas, Sumateo, Enotro. Dioniso de Halicarnaso cita todavía a Peucetio, que, con su hermano Enotro, pasó a Italia, donde dieron su nombre a los pueblos de los enotrios y peucetios. Por otra parte, el mismo Dioniso distingue dos Licaón, de los cuales, uno es hijo de Ecio y padre de Deyanira. Esta Deyanira se habría casado con Pelasgo, de la cual tuvo el segundo Licaón, padre de los cincuenta hijos varones que le habría dado la ninfa Cilene. Como todas las leyendas genealógicas, ésta es muy compleja y parece haber variado con las épocas y las ciudades, según las necesidades de la interpretación y los datos locales. Según unos, Licaón era, como su padre Pelasgo, un rey muy piadoso, visitado con frecuencia por los dioses. Pero sus hijos quisieron saber si los extranjeros que se presentaban en la casa de su padre eran realmente divinidades. Para ello mataron a un niño y mezclaron su carne con la de la víctima preparada para el banquete. Los dioses, horrorizados, enviaron una tempestad, que aniquiló a los culpables. Muy frecuentemente se presenta a Licaón y a sus hijos como una familia de impíos. Un día Zeus quiso conocer por sí mismo a qué extremos llegaba su impiedad y, en figura de campesino, fue a pedir hospitalidad al rey. Este le acogió, pero, deseoso de saber si su huésped era verdaderamente un dios, mandó servirle la carne de un niño, ya un rehén que tenía en la corte, ya uno de sus propios hijos, Níctimo, o bien su nieto Árcade, hijo de Calisto y Zeus (Ver, Calisto). Zeus, indignado por este banquete, volcó la mesa en un arrebato de cólera y fulminó un rayo sobre Licaón y todos sus hijos, uno tras otro. Gea (la Tierra) Intervino a tiempo para detener su brazo y salvar al menor, Níctimo. Éste fue el que le sucedió en el trono. Según otras leyendas, Licaón fue transformado en lobo. Esta última versión debe relacionarse con la costumbre de los sacrificios humanos celebrados en honor de Zeus Licio, en Arcadia. En efecto, allí se inmolaba a una persona, y los asistentes "comulgaban" devorando sus entrañas. Entonces quedaban convertidos en lobos y conservaban esta forma ocho años, después de los cuales recuperaban la figura humana si, durante este tiempo, no habían comido carne humana.

