Lucanos

Pueblo sabélico y por tanto de la misma rama que los samnitas, que vivía en el sur de Italia en el siglo V a.C. y que luego se expandieron hacia Apulia y el Brucio. Sus territorios iban desde el río Laino hasta el Silaro y limitaban con Campania. Su nombre según Plinio el Viejo derivaba de un líder llamado Lucios, pero eso parece poco probable. Otra teoría sin confirmar, dice que su nombre deriva del griego "lobo", de acuerdo con la tradición sabélica de usar un animal totémico como guía durante sus migraciones. Según otros estudiosos, el nombre que deriva del latino Lucus "bosque sagrado". Estrabón dice que sometieron a los enotrios del suroeste de Italia y dirigieron sus armas contra las ciudades griegas, así como que tenían un funcionamiento democrático, salvo en tiempo de guerra, en el que se elegía un dictador entre los magistrados ordinarios. Su lengua era un dialecto del osco, conservándose en unas pocas inscripciones y monedas de los siglos IV y III a.C., en alfabeto griego. Es posible que fueran empujados al sur por los samnitas que en el 420 a.C. habían conquistado Campania, pues sólo 22 años antes todavía se fundó pacíficamente la colonia ateniense de Turios (442 a.C.). A mediados del siglo V a.C., los lucanos se trasladaron hacia el sur, hacia el Brucio, conduciendo a los enotrios hacia el interior montañoso. Los lucanos se vieron envueltos en guerra con la colonia griega de Taras y con el rey Alejandro de Epiro, que acudió a la llamada de auxilio de Taras en el año 338 a.C., proporcionando así un precedente de injerencia epirota en los asuntos de la Magna Grecia. En 298 a.C., Tito Livio registra su alianza con Roma, extendiéndose la influencia romana por las colonias de Venusia (291 a.C.), Paestum (en griego Posidonia, refundada en 273 a.C.), y, sobre todo Tarento (refundada en 272 a.C.). Posteriormente, sin embargo, los lucanos sufrieron las consecuencias de inclinarse por el bando perdedor en las diversas guerras en la península itálica en las que Roma tomó parte. En ocasiones fueron aliados de Roma, pero más frecuentemente estuvieron implicados en hostilidades contra ella durante las guerras samnitas. Cuando Pirro de Epiro desembarcó en Italia en 281 a.C., fueron los primeros en declararse a su favor, y después de su abrupta salida fueron sometidos. La enemistad con Roma continúo: así, en la segunda guerra púnica se unieron a Aníbal, y Lucania fue arrasada por los dos bandos durante varias campañas. El país nunca se recuperó de estos desastres, y bajo el gobierno romano cayó en decadencia, definitiva tras la guerra social, en la que los lucanos tomaron parte contra Roma junto a los samnitas, siendo partidarios de Cayo Mario. Sila asoló sus territorios, y la población murió o se dispersó. Los que sobrevivieron recibieron la ciudadanía romana y en pocos años perdieron su identidad. En tiempos de Estrabón, las ciudades griegas de la costa eran insignificantes debido a la disminución de su población. Las pocas ciudades del interior, no tenían importancia. Una gran parte de la provincia fue convertida en pastos, y las montañas se cubrieron de bosques, donde abundaban en los jabalíes, osos y lobos. Ver, Italianos.
 
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