Meggido
o Meguido o Megiddo o Magiddu o Magaddu o Mageddo o Maketi o Makitu o Makedo o Magidda o Makida o Mageddón. La "Harmagedón" bíblica. Ciudad de Israel, al sur de Nazaret, a unas 50 millas de Jerusalén, entre la costa mediterránea y el río Jordán, en una latitud un poco al sur del punto más meridional del lago Tiberíades. Megiddo ejemplifica a la perfección el típico tell habitado ininterrumpidamente durante milenios: la imposibilidad de excavarlo por completo, las dificultades para establecer una secuencia estratigráfica clara y la complejidad de exponerlo y describirlo. Megiddo se alza en el norte del Nahal Iron o Wadi Aruna, por donde éste entra en el valle de Yizreel o del Esdrelón, en un paraje llamado en árabe Tell el-Mutesellim "Montículo del Gobernador". Su altura oscila de 155 a 175 m, y su extensión rebasa las 6 hectáreas. Fragmentos de cerámica, huesos y útiles de sílex apuntan a que el lugar estuvo habitado ya en el Neolítico (8.500-4.300 a.C.), pero los restos más antiguos de edificios encontrados hasta ahora datan del Calcolítico (4.300-3.300 a.C.). Durante el Bronce Antiguo (3.300-2.300 a.C.) ciñó la ciudad una impresionante muralla de ladrillo sobre cimientos de piedra de 8 metros de espesor y 10 de altura; además, se levantó un gran altar circular con templos aledaños. El Bronce Medio I (2.200-2.000 a.C.) fue un período de decadencia para Megiddo y todo el país. Por contra, el Bronce Medio II (2.000-1.580 a.C.) supuso el florecimiento de la vida urbana y el desarrollo de la cultura cananea, fenómenos impulsados por varios movimientos migratorios. Así, mientras el conglomerado humano conocido con el nombre de hicsos se estableció en Egipto, nuevas oleadas de semitas occidentales (amoritas) y grupos de hurritas y de hititas penetraban en Canaán. Megiddo se convirtió en una poderosa ciudad-estado, con nuevas murallas y fortificaciones (torres, rampa, talud), puerta monumental, palacios, edificios diversos y una serie de barrios construidos extramuros, en las faldas del tell. La prosperidad de Megiddo y de Canaán se estancó durante el Bronce Reciente (1.550-1.200 a.C.), cuando los faraones egipcios extendieron su dominio por Canaán, Fenicia y Siria. Inauguró esta época Amosis I al expulsar a los hicsos de Egipto. Luego, hacia el 1.468 a.C., Tutmosis III derrotó a una coalición de príncipes cananeos cerca de Megiddo, tomó la ciudad y se apoderó de 2.041 caballos y 924 carros, hechos de los que dejó memoria perenne en uno de los relieves del gran templo de Amón en Karnak. Megiddo, al igual que otras poblaciones de Canaán, subsistió como ciudad-estado gobernada por un reyezuelo local bajo la tutela egipcia. A esta primera mención documental de Megiddo siguieron otras en las Cartas de Amarna, las listas de Seti I y el Papiro Anastasi l (ss. XIV-XIII a.C.). Hacia el 1.200 a.C., en los albores de la Edad del Hierro, época de grandes migraciones (Pueblos del Mar, israelitas, arameos, etc.), Megiddo tue destruida, tal vez por los filisteos, pero su rápida reconstrucción sobre la misma planta indica la continuidad de la cultura cananea y del influjo egipcio, fenómeno común a otras ciudades del país, como Bet Shean o Lakish, en la primera mitad del siglo XII a.C. De esta época datan los últimos marfiles de la colección de la dinastía local, en uno de los cuales figura el nombre de Ramsés III (1.184-1.153 a.C.); también la base de una estatua de bronce en la que aparece el nombre de Ramsés VI (1.142-1.135). Se ignora cuándo y cómo cayó la ciudad en poder israelita, y a este respecto no son muy esclarecedores los textos bíblicos que informan de la conquista de la Tierra Prometida. Tomada por David o entregada a Salomón por el faraón de Egipto como dote de su hija, al igual que Gézer, Megiddo se integró como ciudad fortificada en el quinto distrito administrativo de Salomón. En tiempos de Roboam, fue saqueada por Sisaq de Egipto (925), y bajo Ajab (869-851) recobró parte de su antiguo esplendor. En ella murió Ocozías, víctima de la conjura de Jehú. Conquistada por Tiglath-Pileser III (733), fue capital de la provincia asiria que incluía Galilea y el valle de Yizreel. Luego perteneció al reino de Judá, y por allí perdió la vida el rey Josías en el 609 luchando contra el faraón Uahemibre Necao II. Desde entonces la ciudad cayó en declive, hasta quedar deshabitada al comienzo de la época helenística (ca.330). Su papel estratégico pasó al cercano Kefar Otnay, llamado Legio (árabe, al-Lajjun) tras la Revuelta de Bar Kochba, por ser una de las bases principales de la Legio VI Ferrata de los romanos. La antaño esplendorosa Megiddo, fue sepultada durante siglos bajo la tierra y el olvido. Ver, Harmagedón.

