Manilio
Gayo (Caius Manilius) (siglo I a.C.). Poco después de llegar al tribunado de la plebe, en el año 66 a.C., presentó una ley sobre la inscripción de los libertini de las tribus, sin que fuera bien acogida por el pueblo. Defendió con éxito una propuesta de ley (lex Manilia), apoyada por Cicerón con un discurso conservado (Pro lege Manilia.), por la que se concedía a Pompeyo un mando especial contra Mitrídates VI del Ponto y Tigranes II de Armenia. Pompeyo recibió por esa razón poderes absolutos en las provincias de Asia Menor. Cuando expiró el tiempo del cargo de Manilio, este fue acusado de corrupción por C. Calpurnio Pisón. Pero tanto la defensa, a cargo de Cicerón, como sus numerosos amigos, lograron su absolución. No obstante, a principios del 65, Manilio fue condenado por traición.

