Manlio Capitolino
Marco (Marcus Manlius Capitolinus) (ss. V-IV a.C.). Fue apodado Capitolino. Como cónsul en el 392 derrotó a los ecuos y se mereció una ovación y los honores del triunfo. A partir de ese momento se acumulan las leyendas sobre él, incluida la historia de que Marco Manlio salvó el Capitolio de los galos durante la invasión de estos en el 390 tras ser despertado por los gansos sagrados. Fue a la oposición por odio a su rival Camilo, Marco Furio, el general más famoso de Roma y representante de los intereses patricios. Según Livio, en el 385 Manlio, que había desempeñado el consulado en el 392 y en el 387 fue interrex, celoso de la gloria de Camilo, provocó una sedición en connivencia con los tribunos de la plebe en favor de reivindicaciones demagógicas tales como la anulación de las deudas. Un día en el que un bravo oficial iba a ser encarcelado por deudas, llegó Manlio y lo libró pagando por él. Al mismo tiempo puso en venta todos sus dominios, diciendo en alta voz que mientras le quedase un montículo de tierra lo emplearía para impedir estas odiosas iniquidades. Fue acusado por el Senado de aspirar a la monarquía y arrojado desde la Roca Tarpeya ca. 385 a.C..

