Masagetas

o Massagetae. Pueblo nómada, muy belicoso, de estirpe irania, que habitaba la región del mar de Aral en el siglo VI a.C.. Vivían al este del mar Caspio, entre las desembocaduras del Oxo y el Jaxartes. Debían de proceder de Asia Central y empujaron a los escitas hacia el oeste. Según Heródoto, Ciro II el Grande de Persia, encontró la muerte durante una batalla contra los masagetas, comandados por la reina Tomiris. Según los datos de Heródoto, tenían gran aprecio a las mujeres a diferencia de los países iranios y mediterráneos, como lo demuestra que tenían reina, que no rey. Así nace la leyenda de Tomiris, reina de los masagetas, que logró vencer a Ciro. En las costumbres que nombra Heródoto declara que se asemejaban mucho a los escitas, vistiendo como ellos y viviendo de manera nómada, combatiendo a caballo, destacando aun así sus grandes habilidades en la lucha a pie, en el manejo del arco y la lanza al ir montados, llevando como arma de cuerpo a cuerpo la "sagaris", hachas de doble filo famosas por ser el arma preferida de las amazonas. Sus caballos los protegían con armadura de bronce y empleaban oro para adornar espuelas, riendas y testeras. Además usaban el bronce para puntas de flecha, lanzas y sagaris, y oro para cascos y protectores de cabeza, cintos y coseletes. Cada varón masageta se casaba una sola vez, colgando en el carro (ya que eran nómadas) una aljaba, con un significado sexual, ya que no tenían instituido el matrimonio. Cuando moría una persona por vejez, cocían su carne junto a muchas reses celebrando un gran banquete (estas costumbres también se daban en los antiguos indios padeos y en los isedones); pero no se comían a los muertos por enfermedad y les parecía que era gran desgracia porque no habían podido llegar a una edad para ser inmolados. Adoraban al sol, al que le ofrecían en sacrifico caballos por ser el Sol el astro mas rapido, al igual que los caballos. Ver, Tomiris.
 
Volver