Abul

Yacimiento fenicio en la desembocadura del Sado (Portugal). Asentado sobre un espolón rocoso ligeramente elevado, en la margen derecha del río, se trata de un recinto de planta rectangular, protegido por una muralla de 1,5 m de espesor, que alberga un conjunto de habitaciones de planta rectangular también. Estas estructuras están perfectamente alineadas en dirección N-S y E-O. Al sur se construye entonces una calzada de 2 a 3 m de anchura, hecha de lajas de piedra bien trabajadas y dispuestas ordenadamente que se dirige hacia el río. En el centro del conjunto, y articulándolo, hay un patio o plazuela en el que un altar preside desde el medio. La superficie total del complejo no llega a los 1.000 m2. La peculiar arquitectura de Abul lo aparta evidentemente de las principales factorías conocidas en Occidente, y plantea incluso interrogantes sobre su función exacta, pero esta original apariencia no impide que los materiales arqueológicos exhumados indiquen claramente que se trata de un asentamiento fenicio de la segunda mitad del siglo VII a.C., en el que predomina la cerámica gris, de engobe rojo, pintada (pithoi y urnas) y, por supuesto, numerosas ánforas del tipo R-1, así como algo de cerámica a mano, no indígena.
 
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