Orfismo

)o()o( Doctrina escatológica mal conocida, que se expresaba en poemas atribuidos al cantor tracio Orfeo (Ver). )o()o( Religión de misterios de la antigua Grecia, caracterizada por su creencia en la vida de ultratumba y en la metempsicosis. )o( El orfismo es el hecho más interesante de la historia religiosa de Grecia y uno de los puntos más oscuros en la historia de las religiones. Aunque es indudable que su nombre proviene de Orfeo no hay nada en torno a él que no esté sometido a discusión. No hay consenso ni sobre el origen de su nombre, ni sobre la cronología y autenticidad de sus escritos, ni sobre las relaciones con los misterios de Dionysos, ni sobre la fusión de los personajes de su leyenda Zagreo y Dionysos. No obstante la valoración que hoy se da al orfismo dentro de las corrientes de religiosas de la Grecia clásica ha aumentado considerablemente. De las fuentes antiguas puede deducirse que el mito de Orfeo se originó hacia finales del siglo VII o ya en el siglo VI antes de Cristo, aprovechando elementos más antiguos, y se enriqueció con el paso del tiempo con nuevos caracteres. Es mencionado por vez primera en el siglo VI por el poeta Ibykos de Rhegion, que habla de "Orfeo el de nombre famoso". Para Píndaro es "el tañedor de forminge, padre de los cantos melodiosos". Se le representa a bordo de un navío, con la lira en las manos, y nombrándolo expresamente, en una metopa del siglo VI del tesoro de los sicionios en Delfos. A partir del siglo V aparece tocando la lira y rodeado de pájaros, de animales salvajes o incluso de sus devotos tracios. Aparece despedazado por las ménades o se halla en el Hades entre otras divinidades. También del siglo V datan las primeras alusiones a su descendimiento a los infiernos para rescatar a su esposa Eurídice y su fracaso por volver demasiado pronto la cabeza o porque las potencias infernales se oponen a sus planes. La leyenda lo presenta viviendo en Tracia, "una generación antes de Homero", pero la cerámica del siglo V lo muestra siempre vestido a la griega y en actitud de encantar con su música a las fieras salvajes o a los bárbaros. Heródoto considera a Orfeo posterior a Homero. Esquilo lo evoca como "el que encanta a la naturaleza toda con sus hechizos" y según su drama perdido Bassarides, cuando su subida diaria al monte Pangeo para adorar al sol, irritó a Dioniso quien envió contra él a las ménades, quienes le despedazaron y dispersaron sus miembros. Su cabeza fue arrojada al Hebrón y llegó flotando y sin dejar de cantar hasta Lesbos. Recogida piadosamente, sirvió a partir de entonces de oráculo. Hay alusiones a los escritos de Orfeo en Eurípides (Hipólito, 427) y referencias al orfismo Aristófanes (Aves, 414). Platón menciona al orfismo en su República (363 c), Banquete (216b), Cratilo (402 b), Timeo (40 d), Leyes (357.872) en algunas cita a cierto número de libros atribuidos a Orfeo o a Museo (hijo o discípulo del primero), referente a las purificaciones y a la vida más allá de la muerte y citaba también unos hexámetros, de carácter teogónico, que se suponían compuestos por Orfeo. Aristóteles en su Tratado sobre el alma (410 b 22) muestra que conocía perfectamente las teorías sobre el alma contenidas en los llamados versos órficos y puso en duda la autenticidad de los escritos llamados órficos. La mayoría de las doctrinas del orfismo conocidas, salvo algunas frases conservadas en Platón, proceden por referencia de autores neoplatónicos, especialmente Damascio (siglo VI), siendo muy difícil que procedan ni de Orfeo ni de Museo. Así los Discursos sagrados, en 24 rapsodias, son originarias probablemente de algún pitagórico. Los órficos emplearon muy tempranamente la letra escrita como instrumento de propaganda de sus ideas como puede deducirse a partir de las alusiones de Eurípides y del comediógrafo Alexis. Posteriormente, en la época helenística continuó en aumento el número de obras atribuidas a Orfeo hasta llegar a una cifra extraordinariamente elevada de escritos recogida en catálogos como el de Suidas. Hasta el momento presente solamente han llegado tres obras: los Himnos, la Argonaútica y la Lithica. Para la reconstrucción órfica solamente los himnos, compuestos alrededor del año 200 d.C., tienen valor de fuente. Las fuentes arqueológicas son en conjunto escasas y discutibles. En la época helenística es posible rastrear el influjo de ciertas concepciones órficas en las religiones mistéricas. En los primeros siglos. después del advenimiento del cristianismo el orfismo conocerá una nueva ola de popularidad cuando se mezcle con el gnosticismo. Ello no se debe a que se reconozca la existencia histórica de un personaje llamado Orfeo, cosa no admitida por casi ningún especialista, sino a la fuerza de un mito. Hay que distinguir, por tanto, el aspecto propiamente legendario de Orfeo y la historia real del orfismo. Ver, Papiro de Derveni.
 
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