Palestina
Del hebreo Pelishtim y el greco-latino Philistea, fue en su origen un adjetivo que designaba el litoral de Jaifa, el "país filisteo" (Ver, Filisteos). Esta palabra denominó poco a poco toda la extensión geográfica situada entre el Líbano y el mar Rojo y fue aceptada oficialmente por los romanos después de la rebelión judía del 138 a.C. de Bar-Koshba. Antes, en los textos antiguos, al país se le llamaba Haru, Retenu o Amurru y más tarde Canaán. En el Antiguo Testamento se habla de país de "Israel" y en época helenística y el Nuevo Testamento, de Judea. En el Antiguo Testamento se habla de la distancia desde "Dan a Berseba", cuando se quiere hablar de la longitud del país, unos 260 km. Palestina está al sur del Líbano, limita al este con Jordania y al oeste con Egipto y el mar Mediterráneo. Entre el Mar Muerto y el Mediterráneo. La extensión del país está dominada por la depresión de río Jordán, que forma el mar de Galilea y el mar Muerto y la parte norte del desierto del Sinaí. Es llamada en la Biblia Tierra de Canaán o de Promisión, y más modernamente Judea y Tierra Santa. Hasta el siglo XXIII a.C., grupos semitas originarios de Caldea meridional, emigraron extendiéndose por todo el Oriente Próximo. Una fracción de ellos, los descendientes de Jacob (Israel), se establecieron en Egipto, donde permanecieron hasta el fin de la dominación de los hicsos. Dirigidos por su profeta Moisés, los israelitas abandonaron entonces Egipto, atravesaron el desierto del Sinaí y fueron conquistando progresivamente Palestina, expulsando o sometiendo a los pueblos establecidos en esa región (filisteos, amonitas, moabitas, amalecitas, etc.). En el primer período de la conquista, el pueblo hebreo estuvo gobernado por Jueces: Gedeón, Josué, Sansón, Samuel. El primer rey israelita de Palestina fue Saúl, bajo cuyo reinado continuaron las luchas entre israelitas (monoteístas) e idólatras. David, que le sucedió, hizo de Jerusalén la capital de su imperio. El reinado de su hijo, el gran Salomón, constructor del templo (935 a.C.), señala el apogeo de la civilización israelita y es la época de máximo esplendor de Palestina. A la muerte de Salomón, Palestina quedó dividida en dos reinos: Israel al norte y Judá al sur. El rey caldeo Nabucodonosor II conquistó Palestina en el 587 a.C. y llevó cautivo al pueblo hebreo a Babilonia, donde este permaneció 70 años. Los israelitas sufrieron después la dominación macedónica, y la de los seleúcidas de Siria, que desencadenaron contra ellos terribles persecuciones religiosas. Palestina fue entonces escenario de violentas luchas: los israelitas, sublevados bajo la dirección de los hermanos Macabeos, lograron reconquistar Jerusalén (164 a.C.), pero fueron finalmente sometidos. Las disensiones entre los reyes helenísticos de Judea provocaron la intervención de Roma, que estableció un protectorado sobre Palestina. En el año 70 de nuestra era, los hebreos se rebelaron contra Roma. La guerra acabó con la toma de Jerusalén, tras un terrible asedio dirigido por Tito, que destruyó el Templo. Al dividirse el Imperio Romano, Palestina pasó a depender de Bizancio, a quien la arrebataron los conquistadores árabes musulmanes.

