Sátira

Género literario que alcanzó en la cultura romana notable brillantez. "Satura", escribió Quintiliano, "es nuestro [de Roma] mayor logro". La palabra significa una mezcla de cosas diferentes, de modo que inevitablemente su definición variaba de un escritor a otro. Esencialmente se trataba de una obra en verso que estaba destinada a entretener al lector y a denigrar la sociedad contemporánea. Como tal tiene una clara deuda para con la vieja comedia ateniense y, de acuerdo con Livio, algunas de las primeras sátiras presentaban una sencilla estructura dramática. Enio fue el primero en escribir sátira en verso y por tanto Horacio lo presentó como el "originador" (auctor) del género. El término "fundador" (inventor) lo reservó para Lucilio, quien le proporcionó su moderna connotación satírica. El propio Horacio siguió a Lucilio componiendo sátiras con hexámetros con un tono coloquial sin ser demasiado maliciosas y conteniendo una parte filosófica significativa. Persio también admiró a Lucilio, aunque sus sátiras se parecen más a sermones. Pero el mayor exponente del género fue sin lugar a dudas Juvenal, quien abandonó toda clase de inhibición en sus asaltos personales mientras que al mismo tiempo elevaba la sátira a la más alta forma literaria. Era tal la corrupción de su época que afirmaba que encontraba "difícil no escribir sátiras". Las sátiras de Menipo y los diálogos de Luciano proporcionaron a Varrón el modelo para sus Sátiras Menipeas, que combinaban la prosa con pasajes de verso en varios metros. El joven Séneca utilizó la misma forma en su malicioso panfleto contra el emperador Claudio, Apokolocyntosis, y lo mismo hizo Petronio en su novela satírica, el Satiricón. Sus principales exponentes fueron Lucilio, Horacio, Juvenal, Persio y Marcial.
 
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