Diamastigosa
Fiesta de la flagelación que se celebraba en Lacedemonia en honor de Ártemis. Consistía en azotar a los niños sobre el altar de esta diosa. Para que el oficial encargado de la operación no cediese a la piedad que debían inspirarle los gritos de las víctimas, durante la ceremonia la sacerdotisa de Ártemis tenía una estatua de la diosa, que aunque ordinariamente era muy ligera, decían que se volvía pesada hasta el punto de no poderla sostener la sacerdotisa, si se dejaban libres los niños. Las mismas madres abrazaban a sus hijos en medio de tan crueles pruebas, y les exortaban a sufrir con constancia. Jamás se las vió derramar una lágrima o dar la menor señal de impaciencia. Las víctimas de esta cruel creencia, eran enterradas con coronas, en señal de alegría y de victoria, y honrados con funerales hechos a expensas del tesoro público. Después se suavizó, contentándose con hacer derrarnar algunas gotas de sangre. Los antiguos escritores discordaron sobre el origen de esta costumbre. Según algunos, la había establecido Licurgo, para que la juventud se endureciese desde sus primeros años y se acostumbrase a la vista de la sangre. Según otros se estableció para satisfacer a un oráculo que mandaba derramar sangre humana sobre el altar de Ártemis. Otros hacen remontar esta costumbre hasta Orestes, que la trasladó de la Escitia a la Laconia con la imágen de la Ártemis Táurica. Se refiere también que Pausianas, general lacedemonio, estando sacrificando a los dioses antes de presentar la batalla a Mardonio, fue atacado por un cuerpo de lidios, que rechazó con azotes y palos, únicas armas que tenían en aquel momento los lacedemonios, y que se estableció esta solemnidad para perpetuar la memoria del suceso. Ver, Fiestas griegas.

