Días Felices
y Días Aciagos. Los egipcios y los caldeos fueron los primeros que distinguieron los días de este modo e imitáronles los griegos y romanos. Hesíodo ha hecho un catálogo de los días felices y aciagos en su tratado intitulado: Las obras y los días, en donde señala el quinto día del mes como desgraciado, porque cree que en este día las Furias del Infierno se pasean sobre la tierra, lo que ha dado lugar a que dijese Virgilio: "No emprendáis nada en el día quinto, después del nacimiento de Plutón y de las Euménides. En este día la tierra dio a luz al gigante Ceo, Japeto, el cruel Tifón, y a toda la raza impía de estos mortales que conspiraron contra los dioses". Platón tenía el cuarto día por feliz, y Hesíodo el séptimo, porque Apolo había nacido en él. Ponía entre los mismos el octavo nono, undécimo y duodécimo. Los romanos tuvieron también días felices y aciagos. Los días después de las calendas, nonas e idus, eran considerados por ellos como funestos y desgraciados. He aquí según Tito Livio lo que dio lugar a esta creencia. Viendo los tribunos militares en el año 363 de Roma, que la República recibía siempre algún descalabro, presentaron una petición al Senado para que examinase el motivo. El Senado hizo llamar al adivino L. Aquinio, el cual respondió que cuando los romanos habían combatido contra los galos, cerca del río Allia, con tan funesto resultado, se había hecho a los dioses sacrificios al día siguiente de los idus de julio; que en Cremera, los fabios fueron todos muertos por haber combatido en semejante día. Bajo esta respuesta, el Senado, acorde con el colegio de los pontífices, prohibió en lo sucesivo combatir, ni emprender nada el día siguiente a la calendas. nonas e idus. Además de estos días, había otros que cada uno consideraba desgraciados, según los eran para ellos. Augusto no se atrevía a emprender nada el día de las nonas y los idus. Habiendo Vitelio tomado posesión del soberano pontificado el 15 de las calendas de agosto, y habiéndose puesto a hacer aquel mismo día ordenanzas, fueron desgraciadas porque en aquel habían sucedido las de Cremera y de Allia, según dicen Suetonio y Tácito. Había otros rnuchos días considerados como desgraciados por los romanos, como el día en que se sacrificaba a los manes de los muertos, el día siguiente a las Vulcanales, las ferias Latinas, las Saturnales, al cuarto antes de las nonas de octubre, el 6º de los idus de noviembre, la fiesta llamada Lemuria, en el mes de mayo, las nonas de julio, llamadas Caprotinas, el 4º antes de las nonas de agosto, a causa de la derrota de Cannas frente a Aníbal (212 a.C.) que sucedió aquel día, y de los idus de Marzo, porque Julio César fue asesinado en el mismo día (44 a.C.), y muchos otros de que hace mención el calendario romano. Algunos no dejaban de despreciar todas estas observaciones, como supersticiosas y ridículas. Lúculo, respondió a los que querían disuadirle de combatir contra Tigranes, en las nonas de octubre, porque en este día fue desbaratado el ejército de Cepión, por los cimbrios: "Yo haré que sea de feliz augurio para los romanos". Julio Cesar no dejó de hacer pasar tropas a África, aunque los augurios le fuesen contrarios. Dión de Siracusa combatió contra el tirano Dionisio, y le venció un día de eclipse de luna. Hay uchos otros ejemplos semejantes.

