Etana

(ss. XXIX-XXVIII a.C.). Décimo tercero de los reyes legendarios de la ciudad-estado sumeria de Kish. Según la Lista Real sumeria, aparece como el sucesor de Arwium, el hijo de Mashda, como rey de Kish. La lista también llama a Etana "el pastor que ascendió al cielo y consolidó a todos los paises extranjeros", y afirma que gobernó 1.560 años (algunas copias dicen 635) antes de ser sucedido por su hijo Balih, quien habría gobernado 400 años. También es uno de los posibles personajes que encarnaron al Nemrod bíblico, junto con Enmerkar de Uruk y Narmer, el primer faraón. Sometió a vasallaje a las tierras de Sumer, Elam y otros territorios cercanos. Se le conoce por estabilizar las tierras del sur de Mesopotamia bajo la cultura sumeria. Ver, Dinastía I de Kish. )o( MITOLOGÍA.- Una leyenda babilónica dice que Etana estaba desesperado por tener un hijo, hasta que un día ayudó a salvar a un águila de hambre, que luego lo llevó al cielo para encontrar la planta del nacimiento. Esto llevó al nacimiento de su hijo, Balih. En la forma detallada de la leyenda, hay un árbol con el nido del águila en la parte superior y una serpiente en la base. Tanto la serpiente como el águila le han prometido a Utu, el dios del sol, que se comporten bien entre sí, y compartan la comida con sus hijos. Pero un día, el águila se comió a los hijos de la serpiente. La serpiente vuelve y llora. Utu le dice a la serpiente que se esconda dentro del estómago de un toro muerto. El águila baja para comerse a toro. La serpiente captura al águila y lo arroja a un pozo para que muera de hambre y sed. Utu envia a un hombre, Etana, para ayudar al águila. Etana salva al águila, pero también le pide al ave que encuentre la planta de nacimiento para convertirse en padre de un hijo. El águila lleva a Etana al cielo del dios Anu, pero Etana se asusta en el aire y vuelve a la tierra. Hace otro intento y encuentra la planta de nacimiento, lo que le permite tener a Balih. Hasta ahora se han encontrado versiones en tres idiomas. La versión babilónica antigua proviene de Susa y Tell Harmal, la versión asiria media proviene de Assur y la versión estándar es de Nínive. Se le ha considerado el precursor del griego Ícaro.
 
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