Mauritania

o Mauretania "país de moros". El Reino de Mauritania (siglo IV a.C.- 40), fue un estado de la antigüedad constituido como una federación de tribus mauritanas, de cultura púnica, ubicado en el norte de África, actual Marruecos y Argelia, con capital en Iol Cesarea. Sus habitantes nativos, pastores seminómadas de etnia beréber, fueron conocidos por los romanos como mauri y masaselios. El Reino de Mauritania está estrechamente vinculados con el reino de Numidia, tanto en cultura como en historia. Las primeras civilizaciones de ganaderos y agricultores durante el Neolítico se conocen por los restos de hallazgos arqueologicos de varias cuevas, con cerámicas de tipo impreso y cardial, que muestran relaciones con la colonización neolítica de todo el litoral del Mediterráneo occidental, pero en contra de lo que se creía hasta hace poco estas culturas apenas influyeron en los pueblos contemporáneos de la península Ibérica. Las corrientes que motivan el nacimiento de las civilizaciones del bronce no llegaron o no dejaron huella en el territorio mauritano durante el tercer y segundo milenio a.C.. Hasta la llegada de los fenicios en el siglo VII a.C. a las costas de Mauritania y Numidia, fueron una región apartada de la civilización, escasamente poblada, sin grandes asentamientos. Tras la caída de Tiro ante los asirios en el siglo VI a.C. Cartago tomó el relevo de la Metrópoli y es entonces cuando la influencia púnica tiene gran penetración en las costas de la antigua Mauritania. El establecimiento de factorías y colonias fenicias representó el primer contacto con una cultura superior. Los fenicios establecieron una ciudad colonial importante en la costa atlántica, Lixus, en la desembocadura del río Lucus, junto a la actual Larache, y varias factorías cubriendo todo el litoral mediterráneo y atlántico hasta Mogador, en cuyo islote aparecen los testimonios geográficamente más remotos de la acción colonial fenicia. El momento inicial de este proceso es incierto, pero en los siglos VII y VI a.C. ya estaban presentes en Mogador, y Lixus era ya una ciudad importante. A través de la acción fenicia penetra en el litoral mauritano y numida la vida urbana, el uso del hierro, se conoce la moneda, se introduce la vid y probablemente el olivo. Cartago desde su fundación tuvo una intensa relación con las tierras del norte de África, obligada a pagar a los pueblos libios, sobre cuyos territorios se había asentado, una especie de canon o tributo. En el siglo V a.C. organizaron dos expediciones para reconocer las costas mauritanas, convirtiéndose en territorios de dominio cartaginés. Cartago, gobernada por ricos aristócratas, creó un imperio comercial, impulsando la creación de nuevas colonias, en las costas de los actuales Marruecos y Argelia, buscando nuevos recursos naturales, iniciando la explotación de los recursos pesqueros de los litorales, y fabricando salazones y salinas para exportar el garum. Se crearon numerosas factorías y colonias, exportando marfil, oro, estaño, púrpura y esclavos, e importando entre los indígenas sus mercancías, vidrios, cerámicas, objetos de bronce o hierro, y tejidos de púrpura. Cartago terminará por moldear el territorio norafricano, con la asimilación de la cultura púnica, como el alfabeto, la lengua y la religión, preservando cierta autonomía. Durante el período de influencia púnica, Numidia sufrió una silenciosa revolución, extendiéndose los cultivos de la vid, el olivo, el trigo o la higuera.Todo ello propició un aumento gradual del desarrollo económico y cultural. El lenguaje, el púnico, se convertirá en la lengua oficial bajo Massinissa y seguirá hablándose cuatro siglos después por los mismos sacerdotes de la diócesis de Hippona en sus prédicas. El legado de Cartago al mundo agrícola es evidente en aportaciones tan definitivas como un modelo de arado de reja triangular, forjado en hierro, mucho más eficaz que el milenario arado beréber una simple punta aguzada de madera que abría un mal surco o la misma aportación que supone el cultivo del olivo, que habrán de adoptar los propios romanos. Cartago reclutó mercenarios entre los númidas. Paulatinamente, el uso de la escritura púnica se unió, aunque no lo sustituyó, al del líbico. El dominio cartaginense en el norte de África se caracterizó a diferencia de otras zonas, por la realización de alianzas con los jefes indígenas y el mantenimiento de la hegemonía en el mar. Esta relación propició la asimilación de la cultura púnica, como el alfabeto, la lengua y la religión, preservando cierta autonomía. Durante el período de influencia púnica, Mauritania sufrió una silenciosa revolución, extendiéndose los cultivos de la vid, el olivo, el trigo o la higuera.Todo ello propició un aumento gradual del desarrollo económico y cultural. A partir del siglo IV a.C., el poder los jefes nativos se fue consolidando, por la creación de federaciones de pueblos y tribus indígenas que dieron nacimiento a dos reinos en la región de Mauritania, dependientes directamente de Cartago separados por el río Moulouya, el reino del oeste adquirió el nombre de Reino de Mauritania, siendo la Mauritania nuclear. Durante las guerras púnicas los reinos beréberes de Mauritania y de Numidia oscilaron de una a otra potencia, luchando entre sí por no ser absorbidos. Tras la segunda guerra púnica, Numidia fue unificada por Masinissa, aliado de Roma, iniciando una etapa de dominación númida sobre Mauritania, logrando dominar Mauritania, Numidia, Libia y la Cirenaica. A su muerte Roma dividió sus dominios entre sus hijos. Yugurta uno de los hijos de Masinissa, intentó reunificar el reino de Numidia, dividido en tres, siendo denotado por Cayo Mario,y obligado a huir al reino de Mauritania de Boco I, de quien era yerno, siendo entregado a Roma posteriormente por éste, quien inició un acercamiento político a Roma, gracias al cual consolidó y expandió los dominios de su reino hasta la frontera de la región de Numidia. Boco I, tras su muerte dividió su reino entre sus hijos Boco II y Bogud, este y oeste respectivamente. Los dos hermanos participaron en la Segunda Guerra Civil a favor de Julio César, invadiendo el Reino de Numidia,y conquistando su capital Cirta. Tras la guerra, Boco II amplió su reino y Numidia se integró como provincia romana. Posteriormente en la Tercera Guerra Civil, Boco II apoya a Octavio frente a Marco Antonio, en cambio su hermano apoya a Marco Antonio. Tras la victoria octaviana, Boco II reunifica de nuevo Mauritania. Tras su muerte, sin herederos el reino pasó a ser controlado directamente por Roma, creándose gran cantidad de colonias de veteranos. En el año 25 a.C. Octavio designó a Juba II, hijo de Juba I de Numidia como rey de Mauritania. Juba II renombró su capital Iol como Cesarea, en honor de Octavio, y la convirtió en un gran centro cultural helénico y romano. Juba II ejerció una buena política de gobierno, fomentó y apoyó las artes escénicas, la investigación científica, el conocimiento de la historia natural, y estimuló el comercio mauritano. Mauritania comerció con todo el Mediterráneo, en especial con Hispania e Italia, exportando pescado, uvas, perlas, higos, grano, madera para muebles y tinte púrpura. Igualmente el valor y la calidad de la moneda mauritana era reconocida en el mundo antiguo. El historiador griego Plutarco le describe como uno de los mejores estadistas de su tiempo. En el 19, Juba II nombró a su hijo Ptolomeo co-regente, antes de morir en el año 23, siendo enterrado junto a su primera mujer. Ptolomeo reinaría hasta el 40, cuando su primo segundo, el emperador Calígula, mandó asesinarle en una visita a Roma. Mauritania fue entonces anexionada al Imperio, convirtiéndose en provincia romana de Mauritania. Para terminar con una reseña a la cultura, durante el siglo III a.C. se estableció una cultura llamada púnico-mauritana, de gran influencia fenicio-cartaginesa hasta la incorporación de Mauritania al Imperio romano en el 42. Como consecuencia de las influencias recibidas a través de ciudades y factorías fenicias litorales, que con el tiempo se transforman en ciudades más o menos autónomas, después de la caída de Cartago en el 146 a.C., el país adquiere mayor desarrollo, sobre todo en las zonas litorales, ya que el interior sigue poblado por pastores nómadas, ajenos a las corrientes civilizadoras. Aparece un sistema propio de escritura, el llamado alfabeto líbico con el que se escriben textos en la lengua indígena, beréber, y cuya última fase ha sido el alfabeto tifinag empleado en el Sahara hasta casi nuestros días. En suma, se crea una civilización autóctona, aunque derivada de los estímulos coloniales, que duró hasta la romanización. Ver, África.
 
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