Asamblea griega

)o()o( ASAMBLEA DEL PUEBLO )o( Existía en toda ciudad griega. Llevaba nombres diferentes según los lugares: Agora en Homero y en Tesalia, Halia, Heliea en Corcira, Apella en Esparta, Ecclesía en Atenas y en numerosas ciudades más. Nació de la asamblea homérica de los guerreros como miembros del ejército. En origen, en efecto, la Asamblea era, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, la reunión de los hombres capaces de llevar las armas alrededor del jefe que les había convocado. Permanecía pasiva: sólo los reyes y los jefes, de ordinario, tomaban la palabra. No votaba y no expresaba sus sentimientos más que con su silencio o sus gritos: el rey la reunía para informarle de sus decisiones y también para atraerse la opinión pública. Se convirtió en la Asamblea del pueblo a partir del momento en que el conjunto de ciudadanos capaces de pagar su equipamiento de hoplita aseguró la defensa de la patria. Perdió, en general, su carácter militar: no fue ese el caso de la Apella de Esparta, porque los Iguales que la componían eran, ante todo, soldados. La Asamblea fue desde entonces un elemento fundamental de la vida cívica. Ir a la Asamblea era obrar como ciudadano, como miembro de una unidad viva que era la comunidad cívica. La Asamblea del pueblo, sin embargo, tenía un reclutamiento y un papel diferente según el régimen de la ciudad. En las ciudades aristocráticas solía ocurrir que una parte de los ciudadanos estuviese excluida de la Asamblea; existen ciudadanos activos y ciudadanos pasivos en Opunte, donde había una Asamblea de los Mil; en Tebas, donde hasta el siglo V a.C. era preciso haber abandonado hacía diez años el artesanado para ser admitido a las reuniones; en Atenas, donde a partir del año 321 a.C. había que poseer 2.000 dracmas para ser plenamente ciudadano. La Asamblea aristocrática tenía frecuentemente, además, poderes bastante limitados: la Apella de Esparta elegía la Gerusía y los éforos, pero no tenía derecho a multar ni a discutir las proposiciones presentadas por estos últimos; sólo podía optar entre la aprobación y el rechazo; si rechazaba un proyecto, podía ser disuelta. En los regímenes totalmente democráticos, por el contrario, la Asamblea popular era soberana: ningún dominio escapaba a su competencia. Gobernaba adoptando decretos. Para que pudiese ejercer plenamente su poder era necesario que su trabajo estuviese preparado: los griegos tuvieron conciencia de ello y todas las ciudades democráticas poseían un Consejo que transformaba mediante su aprobación el proyecto de decreto en proboulema y la Asamblea debatía y votaba sobre el proboulema. Todo ciudadano tenía derecho a participar en la discusión: la democracia ateniense aseguraba la igual libertad de palabra (isegoría). La Asamblea, sin embargo, necesitaba consejeros que la ayudasen a llevar una política coherente: el político era un orador que persuadía a la multitud: la elocuencia era el único medio que tenía para hacer triunfar sus puntos de vista y conseguir el apoyo del pueblo, que era muy diftcil conservar. No existían partidos organizados, la asamblea tenía una composición diferente en cada reunión, y una sola sesión bastaba para deshacer una carrera política. )o()o( ASAMBLEA FEDERAL )o( No había Asamblea (Ecclesía) en todas las Confederaciones. Entre 447 y 387 a.C., Beocia no la tenía. Sin embargo, muchas Confederaciones tuvieron una. En los regímenes democráticos, como la Tercera Confederación Beocia (338-146 a.C.) o la Confederación Aquea, estaban abiertas a todos los ciudadanos mayores: es el pueblo (Damos) beocio o aqueo reunido en Asamblea. En la Arcadia del siglo IV a.C., que era una democracia moderada, había una Asamblea de los Diez Mil. La Asamblea se celebraba frecuentemente en una ciudad de la Confederación, ciudad antigua y preponderante como Tebas en la Beocia de 378 a.C., ciudad que fue el centro de la Confederación Beocia, o como Megalópolis, donde los Diez Mil celebraban reunión en el Tersilio. Pero el lugar de reunión no siempre era una ciudad: después del año 338 a.C., la Asamblea Federal Beocia se reúne en Onquesto, centro geográfico del país, cerca del santuario de Poseidón. Las Asambleas federales no se reunían frecuentemente: la de la Confederación Etolia celebraba dos sesiones al año. El sistema es bien conocido en la Confederación Aquea: la sesión ordinaria de la Asamblea (y del Consejo) se llamaba el synodos, pero en algunos casos graves previstos por la ley pueden convocarse Asambleas extraordinanas. Las Asambleas Federales eligen los magistrados y votan decretos, sobre todo en el terreno de la política exterior: guerras, paz, alianzas; levas de tropa, etc.; adoptan igualmente decretos concediendo la proxenia federal. Si existe un Consejo federal, como en las Confederaciones Aquea y Etolia, la Asamblea vota sobre los proyectos que le han sido presentados por el Consejo: se sabe que en la Confederación Aquea le está prohibido a la Asamblea votar sobre una cuestión que no haya sido estudiada previamente por el Consejo. Los votos se cuentan por mayoría de los presentes en la Confederación Etolia y en la Segunda Confederación Beocia, al parecer, por ciudad votante después del año 338 a.C..
 
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