Asia romana

Nombre de la primera provincia romana en territorio asiático, constituida en 129 a.C. después de la anexión del reino de Pérgamo, legado el año 133 a.C. a Roma por el rey Átalo III, al que pertenecía la ciudad de Troya. Comprendía Misia, Eólide, Lidia, Jonia, Dóride, Caria, Frigia y Pisidia. Limitaba con Bitinia al norte, con Galacia al este y con Licia al sur. El resto de la Península de Anatolia comprendía varios reinos vasallos que fueron a veces conservados independientes, a veces anexionados. La región estaba altamente urbanizada. La provincia conoció, en el siglo II a.C., una gran riqueza, atestiguada por las excavaciones de Sardes, Mileto, Pérgamo, Éfeso, Magnesia, etc.. La rivalidad entre ciudades era frecuente, cosa que se hacía patente en amplios programas constructivos. La riqueza necesaria para este tipo de competencia procedía de los puertos de la costa Jonia que unían el interior de Asia Menor con el Mediterráneo facilitando la exportación de textiles y grano. Algunas ciudades, incluida Pérgamo, permanecieron completamente libres, mientras que otras parece que disfrutaron de autogobierno local. Una vez creada la provincia en el 129, gobernadores y empresarios romanos comenzaron a explotarla, especialmente los publicanos; el resultado fue un grave resentimiento y grandes deudas. Esto condujo a que entre los años 88 y 84 participase en las Guerras Mitridáticas. Cuando Mitrídates VI ocupó la zona, canceló las deudas y organizó el asesinato de unos ochenta mil residentes italianos. Cuando se expulsó a Mitrídates, Sila saqueó parte de la provincia eliminando la mayor parte de los privilegios de las ciudades y obligando a Asia a pagar, como indemnizaciones de guerra y el retraso de cinco años del pago de impuestos, la suma de 20.000 talentos. Incapaces de pagar, los provinciales se vieron obligados a endeudarse como prestamistas. Estos problemas no se arreglaron hasta el año 70 a.C., cuando Lúculo canceló las deudas de la provincia en cuatro años. Augusto la convirtió en provincia senatorial. Asia fue muy próspera durante el Imperio, pero Diocleciano la dividió en siete provincias.
 
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