Anaco
Frigio de quien habla Esteban de Bizancio, y que algunos sabios creen que es el mismo Enoch. Un oráculo había vaticinado que el mundo perecería después de su muerte. Acaeció esta a la edad de más de 300 años, y el dolor general que causó su muerte, dio lugar al proverbio de "llorar a Anaco", para manifestar un dolor extraordinario. Siguió a este acontecimiento el diluvio de Deucalión. Ver, Edris, Enoch.

