Gallaecia
Gallaecia fue originalmente el nombre con el que los romanos identificaron al territorio situado en el extremo noroccidental de la península Ibérica habitado por pueblos indoeuropeos de lengua céltica denominados galaicos. Comprendía básicamente la actual Galicia y el norte de Portugal, y estaba poblada fundamentalmente por la tribu de los callaici bracarii; los ártabros también vivían pero eran considerados un pueblo diferenciado. Al acabar las guerras cántabras y ser sometido todo el norte, se incorporó con parte de los nuevos territorios a la provincia de Lusitania Ulterior, para pasar más tarde, en una fecha sin precisar, a la Tarraconense. En ese momento, la Gallaecia estaba formada por circunscripciones: los conventus Lucensis y Bracarensis, con respectivas capitales en Lucus Augusti (hoy, Lugo) y Bracara Augusta (hoy, Braga). Lucus Augusti comprendía 16 ciudades de los celtas, además de la ciudad de los ártabros. El convento de Bracara Augusta tenía 24 ciudades de población celta y una población similar al otro convento. Hacia el siglo III a.C. apareció por primera vez el topónimo Callaecia o Gallaecia, que hacía referencia al territorio que comprendía todo el extremo noroeste de la península Ibérica entre Noega, en la costa cantábrica, y Portucale (hoy, Oporto) (Ver, Cale). Se consideran dos fases de conquista y colonización romana en Gallaecia: a) Fase Lusitana (137-60 a.C.). Hacia el 137, los callaici fueron atacados por tas tropas romanas de Junio Bruto Callaicus como castigo por haber apoyado Viriato. Bruto llegó hasta el Miño, y según Pablo Orosio, mató a 50.000 e hizo cautivos 6.000 más. Después continuaron las campañas lusas de Marco Licinio Craso (96-94), las de Perpenna en el 74 y la definitiva de Julio César en el 60 a.C., que culminó con la toma de Brigantium (hoy, A Coruña); b) Fase cantábrica (29-19 a.C.). Se conquistó la totalidad del territorio de Gallaecia tras las guerras cántabras dirigidas por Augusto. Los generales Antistia y Caristo la culminaron con la toma de Castro Medulio, en un episodio similar al de la toma de Numancia, lo que supondría su sometimiento total a Roma. Una vez conquistada Gallaecia, formó parte de la provincia de Hispania Citerior, y después de la Lusitania. En 214 Caracalla creó la provincia de Gallaecia por división de la Tarraconense. Esto supondrá que a la Gallaecia de los dos conventos se le añada uno más, el convento Asturicensis, con capital en Asturica Augusta (hoy, Astorga). Los principales núcleos de población creados fueron las capitales de los tres conventus:
)o( Bracara Augusta (Braga), con 24 populi y 285.000 habitantes.
)o( Lucus Augusti (Lugo), con 15 populi y 166.000 habitantes.
)o( Asturica Augusta (Astorga), con 22 populi y 240.000 habitantes. )o(
También destacaron otros centros como Farum Brigantium (hoy, A Coruña), Aquae urente (hoy, Ourense), Duo Pontes (hoy, Pontevedra) y Vicus Spacorum (hoy, Vigo). Los principales restos romanos de la época son las murallas romanas de Lugo y el Faro de Brigantius. Hacia el año 70 se estableció en Asturica Augusta la Legio VII Gemina, la actual León, y se intensificó la romanización con la creación de villae, villas y calzadas. Abandonaron poco a poco los castros, y la gente bajó de las colinas a las explanadas y valles fluviales. Se extendió el ius latii y explotó el oro de 0 Cauret, que supuso el 7% de los ingresos imperiales de la época. Pero a pesar de la romanización, no abandonaron las antiguas costumbres de origen celta. Se parcelaron las tierras entregándolas a siervos pobres, que con los años se mezclaron con la población local. También se introdujeron los cereales mediterráneos. Hacia el siglo III se difundió la villae romana como forma de explotación agraria, y se fortificaron las ciudades. Hacia 250, además, se extendió definitivamente el cristianismo. Fue creada como provincia en el 294 en tiempos de Diocleciano, siendo separada de la Tarraconense, de la que era un convento jurídico. En el siglo IV, poco antes de la caída de Roma, la Gallaecia verá de nuevo incrementado aún más su territorio con un nuevo convento, el convento Cluniacensis, con capital en la antigua ciudad de Clunia, abarcando así todo el norte de Hispania. Independientemente de la evolución territorial asociado a dicho nombre, este acabaría por derivar en lengua española hasta nombrar la actual Galicia, a pesar de no corresponderse al antiguo territorio romano. A comienzos del siglo V la Gallaecia fue ocupada por los suevos y los alanos a pesar de la resistencia de sus habitantes. Estos bárbaros establecieron reinos en territorio romano a través de pactos con el poder imperial. El rey suevo Hermerico firmó un foedus con el Imperio mediante el cual se convertía en federado de Roma, ocupando la provincia de Gallaecia y aceptando al emperador como su superior (411). La parte occidental de la Gallaecia fue para los suevos, en tanto que la oriental correspondió a los alanos, dirigidos por su rey Gunderico. Enfrentados ambos, Hermerico fue derrotado por los alanos en los montes Nerbasos, en la actual provincia de León. Con ello, la antigua Gallaecia llegó a su fin. En pocos años, el reino suevo quedaría restringido a la Galicia actual, el norte de Portugal y extremo occidental de León, en tanto que el resto de territorio quedó bajo dominio visigodo o de las propias élites hispanorromanas, tal es el caso de la costa cantábrica hasta la conquista visigoda en tiempos de Leovigildo. Ver, Callaici.

