Vero

Lucio Elio (Lucius Aelius Verus) (130-169). Emperador romano, hijo adoptivo de Antonino Pío y asociado al Imperio por Marco Aurelio con sus mismos títulos. Este coemperador, unos diez años más joven que él, era hijo de Lucio Ceyonio Cómodo, el malogrado César que Adriano designara en el 138 como candidato al trono. Luego, Antonino Pío había adoptado al joven Lucio, junto con Marco Aurelio. Con su generoso gesto, Marco Aurelio entronizaba a su hermano adoptivo eliminando un posible pretendiente rival al trono. Los historiadores han discutido la oportunidad de ese nombramiento, dictado por la política y tal vez por el afecto. Lucio Vero no poseía ni dotes de mando ni inteligencia política, y su conducta personal no se regía por el sentido del deber. Era un hombre frívolo, amante de los placeres y los lujos, un libertino un tanto irresponsable. Cuando fue delegado por su hermano contra los partos, permitió que sus generales le obtuvieran las victorias, mientras él gozaba de la refinada vida de Antioquía junto a su bellísima amante Pantea de Esmirna, elogiada por Luciano. Marco Aurelio le envió como esposa a su hija Lucila, de quince años, con quien se casó en Éfeso. Lucila no logró corregir a Lucio Vero; antes fue ella la influenciada por el ambiente festivo y licencioso. Lucio Vero regresará con la victoria a Roma en el 165 (sus tropas traerán consigo, además, la peste). Más tarde, Marco Aurelio lo llevará consigo a la guerra contra los marcomanos. Al regreso de la expedición, Lucio Vero muere de un ataque de apoplejía (169). El emperador ordenó unos magníficos funerales en su honor. Como en otras ocasiones, la calumnia sugirió que había sido envenenado por sus familiares. Podemos imaginar a Lucio Vero como dotado de una jovialidad y una alegría de vivir que contrastaban con la seriedad de Marco Aurelio. Éste lo recuerda con palabras de sentido afecto y alude a Pantea llorando sobre su tumba.
 
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