Escritura silábica

Escritura silábica (Lineal A y B) de las culturas minoica y micénica, cuyos signos están esquematizados. La escritura silábica Lineal B es considerada ya como griego y, por tanto, se trata de una lengua indoeuropea. Se halló principalmente en Micenas, Tirinto, Eleusis, Orcómeno y Tebas, pero son las tablillas de Pilos las que ofrecen una mayor seguridad de datos, al estar mejor excavadas y estudiadas. Fue descifrada por el arquitecto inglés M. Ventris y el filósofo y lingüista J. Chadwick en el año 1.952. El Lineal A, más antiguo, aún no se ha descifrado. El incendio que destruyó algunos palacios micénicos a finales del siglo XIII a.C. proporcionó los documentos que hoy se conocen como tablillas del "lineal B" o escritura micénica. Como el lenguaje de las tablillas no es otro que una forma primaria del griego, ha sido posible finalmente conocer con detalle su contenido tras varias tentativas de desciframiento. Las tablillas contienen principalmente listas de nombres de personas (posiblemente contribuyentes), inventarios de bienes o tierras y ofrendas cotidianas hechas a los dioses. Todo parece indicar que este archivo servía para ejercer un rígido control fiscal "desde palacio" sobre los contribuyentes. Pero es arriesgado definir la verdadera finalidad de este control por dos razones. La primera es que no se trata de una escritura exclusivamente palacial, sino que ejemplares del "Lineal B" han sido hallados también fuera del palacio de Pilos en la llamada "Casa de los Mercaderes". La segunda es que el contenido de algunos documentos no evidencia ningún interés fiscal, sino más bien parecen textos de carácter cultual, que incluyen en ocasiones imprecaciones a los dioses. De todos modos el considerable número de tablillas halladas, en relación con las escasas del "Lineal A", se reparten de forma muy desigual: unas 3.000 proporcionó el palacio de Cnossos en un nivel estratigráfico en torno al 1400 a.C.; otras 1.250 el de Pilos y solamente unas 50 el de Micenas en niveles correspondientes a las últimas décadas del siglo XIII, si bien las otras 20 tablillas conocidas, procedentes del de Tebas, aparecieron en un estrato datado en torno al 1320 a.C. El hecho fortuito de que dichas tablillas no hubieran sido cocidas todavía en el momento del incendio preservó su destrucción. Este hecho, aparentemente anecdótico, plantea algunas cuestiones históricas. No está claro el porqué estas piezas de arcilla no fueron cocidas y archivadas como el resto. Dos hipótesis pueden aproximarse a la explicación. Una, que el contenido de las tablillas salvadas por el incendio no tenía interés archivístico y por ello no se procuró su conservación; si la hipótesis es correcta, la interpretación de la "sociedad micénica" a partir de los datos contenidos en ellas podría no ser ajustada a la realidad. otra, que fueron "escritas" poco antes de la destrucción, bien porque no diera tiempo a su cocción o bien porque registraran datos cotidianos y de escaso interés para la administración palacial. En ambos casos, sin embargo, la "realidad" recogida en estos documentos es concreta e inmediata y resultaría abusivo generalizarla al conjunto del mundo micenico. Ver, Lengua griega.
 
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