Mursil II

(siglo XIV a.C.). Rey (1.321-1.295) del Segundo Imperio hitita, sucesor de Arnuwanda II. A la muerte de Shuppiluliuma la corona de Hatti recayó en su hijo Arnuwanda que murió al poco tiempo, posiblemente víctima de la peste. Un hermano menor llamado Mursil accedió al trono hitita. El cambio de monarca y la juventud e inexperiencia del rey suponían una invitación a las provincias sometidas para rebelarse. Mursil tuvo que sofocar revueltas y más revueltas, según sabemos por sus Anales decenales y sus Anales completos, inapreciables documentos para el estudio de su reinado. Venció a los gashgas, tuvo que sofocar revueltas en Siria (País de Nukhashshe) y en no pocos paises de Anatolia (Arzawa, Hapalla, Millawanda). Para ello contó con la ayuda del virrey de Karkemish, que era su hermano, Sharri-kus-hukh (en hitita Pijashalish). Hubo también de tener a raya a Khanigalbat (quizás lo conquistó), Alshe, Mukish y Alepo y contemporizar con Karduniash (Babilonia). Incluso hubo de enfrentarse al propio Horemheb, que acudió con tropas egipcias a Siria, y a las que logró contener, si bien luego, el faraón Sethi I pudo recobrar Qadesh y erigir allí una estela de victoria. Nuevamente, hubo de aplastar una segunda rebelión de los gasgas, incitados por el país de Hajasa en el sur del Mar Negro, contra cuyo rey Annija también combatió, y firmar tratados de paz o alianza con enclaves sirios (con Talmi-Sharruma de Khalpa (Alepo), con Niqmepa de Ugarit, con Aziru de Amurru, etc.), tendentes a pacificar y organizar aquella zona. Tras diez años de reinado, Mursil restablecía el orden como dice en sus Anales: "(...) he vencido en diez años a todos los países enemigos que me rodeaban, y los he aniquilado a todos". Algunos especialistas se preguntan si estos éxitos exteriores no son un mero telón que oculta la realidad de la miseria que vivía el reino hitita. No obstante se mostró como un buen estratega y al final de su reinado se puede decir que el Imperio Hitita está geográfica y administrativamente consolidado. Sus últimos años se vieron complicados por la actitud de la anciana reina-tawannanna (última de las esposas de Suppiluliuma I, y de origen babilonio) que al parecer había causado la muerte de la esposa de Mursil II, sospecha que tal vez le valió el destierro. Asimismo, una feroz y duradera peste azotó todo el país, debiendo el rey invocar a los dioses (Oraciones de la plaga). La capital del Imperio con Mursil II estuvo en Dattashshas; la capital tradicional, Khattushas, quedó en manos de un funcionario de confianza. Debido a la piedad filial, quiso conservar la memoria de los hechos de su padre y ordenó componer el texto que hoy conocemos como los Anales de Suppiluliuma. A la muerte de Mursil II le sucedió su hijo Muwatalli II. Ver, Reino Nuevo hitita.
 
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