Asmodeo
Espíritu maligno, conocido por la historia de Tobías y el Talmud. Nació, según los rabinos, de la unión incestuosa de Tubalcaín y de su hermana Noema, y habiéndose enamorado de Sara, mató sucesivamente a todos sus maridos. Añaden que Asmodeo destronó a Salomón; pero que luego Salomón, volviéndose a apoderar del trono, le cargó de hierros y le obligó aque le ayudase en la construcción del templo de Jerusalén; de manera, que en virtud de un secreto que le confió este demonio, acabó la fábrica sin haber tenido necesidad de emplear ni martillo, ni hacha, ni ningún otro instrumento de hierro, sirviéndose únicamente de la piedra schamir, que corta la piedra con respecto el vidrio. Calmet explica como Sara, poseída de este demonio se libró con el humo del hígado de pez, que adormeció los sentidos de Tobías y de Sara. Todo esto que se cuenta de Asmodeo no es otra cosa mas que una alegoría que expresa la orden intimada por Rafael, para que cesara de perseguir a Sara, retirándose inmediatamente a los extremos de Egipto, en donde el célebre Pablo Licas nos asegura haberlo visto él mismo. Y puede justificar hasta cierto punto su credulidad lo que refiere al correo de Egipto, hablando de la serpiente Asmodeo. "En las dos épocas del año, la una anterior y la otra posterior a la inundación del Nilo, suele acudir un concurso inmenso de peregrinos a visitar el templo de la serpiente Asmodeo, que está en una garganta del desierto, a la espalda de Ryannéh, frente Tahhta. El altar del dios es servido por setenta sacerdotes cuya edad no debe bajar de 15 años, ni pasar de 30. La principal virtud de la serpiente sagrada consiste en hacer fecundas a las mujeres estériles y en arrojar a los demonios del cuerpo de los hombres. La primera de estas operaciones es la que ocupa más los pontífices. Una mujer que desee concebir, tiene que estar primeramente 24 horas en el templo. Luego se opera el milagro sobre una rampa perpendicular cortada en una roca que está a la inmediación del templo. Cuando la mujer rueda de arriba abajo de la rampa sin hacerse ningún mal, la maravilla queda consumada, acabando de asegurar el resultado la noche siguiente, que debe pasarla en el templo.

