CHAO SAMARTÍN

En el norte de la península Ibérica, el occidente de Asturias y, en especial, los municipios ribereños del río Navia, han sido escenario, desde hace casi dos siglos, de innumerables intervenciones arqueológicas sobre asentamientos castreños. El castro de Chao Samartín ha sido el último yacimiento incorporado en la década de los 90. Tras una gran controversia sobre su fundación romana o prerromana, el yacimiento ha suministrado varias fechas radiocarbónicas que indican su posible ocupación durante los siglos IV y I a.C.. Hacia mediados del siglo I, el Chao Samartín era una villa populosa, que disfrutó de una actividad pujante durante algo más de medio siglo. Hasta 1998 se han descubierto más de una docena de construcciones. Las calles pavimentadas, el alcantarillado, los drenajes generalizados,... Son muestra de una estructura urbana en la que destacan, por su especial monumentalidad y significación, dos espacios singulares: el edificio de baños y la gran plaza enlosada de unos 100 m2. El Chao Samartín disfrutó durante varias décadas de un innegable clima de prosperidad y cierta opulencia con respecto a comunidades vecinas. Sin embargo, durante los primeros años del nuevo siglo algo ocurrió. Sin una razón aparente sus habitantes abandonaron sus casas y buena parte de sus pertenencias para darse a una fuga inexplicable. Algunos, en su marcha, perdieron joyas, monedas y objetos de gran valor sobre las losas de la calle. Diversos signos hacen surgir la hipótesis de un abandono súbito del poblado, por los efectos originados por una o varias sacudidas de naturaleza sísmica. Esta teoría se ha visto en cierta forma avalada en los últimos años, en los que se han registrado varios terremotos de considerable intensidad con epicentro en la comarca.
 
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