Coleo de Samos
o Colaios de Samos (siglo VII a.C.). Considerada por algunos investigadores como una de las referencias históricas más antiguas sobre la actividad de los griegos en el entorno de la península Ibérica, la historia de Coleo de Samos llega a nosotros por boca del historiador Heródoto en su obra Historias. Coleo (Kolaios) fue un navegante que en su travesía hacia Egipto, es desviado por el viento apeliota o levante hacia occidente, lo que le traslada a través de las Columnas de Hércules, al Estrecho de Gibraltar, llegando hasta el lejano Tartessos. De su contacto con la civilización ibérica regresa con grandes cantidades de plata, lo que indica a futuras generaciones de comerciantes griegos un nuevo punto de mira en su afán explorador en busca de nuevas fuentes de negocio. Coleo dio el diezmo de su beneficio en plata como donación al templo de Hera, santuario situado en Samos, la patria de Coleo. Por las escasas pruebas arqueológicas en cuanto a yacimientos de enclaves griegos en la Península, que están limitados a Rosas, Ampurias y poco más, la narración podría ser más que una historia real, el relato semilegendario de una actividad desarrollada por los griegos en su expansión comercial, así como un buen reflejo de la atracción que los griegos contemporáneos de Heródoto sentían por la mítica Tartessos (Ver).

