Libro de Daniel
El libro profético y apocalíptico de Daniel es una obra compleja. Empezando por la lengua, encontramos una serie de capítulos en hebreo, otros en arameo, otros en griego. La distribución de formas y temas no coincide con el reparto de lenguas. Encontramos una serie de episodios narrativos, que tienen por protagonista a Daniel y sus compañeros: una serie de visiones de Daniel explicadas por un ángel, y unas plegarias. La composición del libro, prescindiendo de las adiciones griegas, pertenece a la época macabaica; en concreto podemos datar el libro entre los años 167 y 164, o sea, entre la campaña en Egipto de Antíoco IV Epifanes y su muerte. El libro de Daniel es un libro aparte en la literatura del Antiguo Testamento; es el único escrito apocalíptico que haya sido reconocido como inspirado y haya entrado en el canon judío; no ha entrado como profético, como sí sucede en las Biblias griega y latina y en la tradición cristiana, que figura Daniel como uno de los cuatro profetas mayores. Su estilo es básicamente alegórico. Es Dios quien revela valiéndose de sueños y revelaciones. El tema es la historia y desenlace, la historia como lucha y sucesión de imperios y reinos. El desenlace llega repentino: consiste en la instauración del reino definitivo y universal del Señor de la historia, que ya ha estado dirigiendo la historia en todos sus períodos y cambios.

