Paraíso
o Parádeisos. Palabra tomada del antiguo persa (parayadada) e introducida por Jenofonte en el léxico griego. Mencionado en los documentos de Persépolis bajo la forma de Partetash. Fue tomada por el hebreo bajo la forma "pardes" y en latín paradisus. Más tarde, la palabra parádeisos pasó a significar simplemente "jardín". A pesar de las dudas de diferentes autores, se acostumbra a llamar paraísos a parques con árboles frutales y fieras salvajes que pertenecían a los reyes y a los nobles persas, que servían como presas de la cacería real. El monarca persa hacía gala de su valor y su poder frente a ellos. Eran, por tanto, lugares de recreo concebidos como un remanso de paz y prosperidad y simbolizaban el poder del rey y de sus máximos representantes en las provincias del Imperio (sátrapas) para aportar seguridad y productividad a las tierras y pueblos del mismo. Jenofonte, que es el primer autor griego que menciona este término, construyó un espacio similar en su finca de Esparta. Aplicado en la versión griega del Antiguo Testamento (Septuaginta), al Edén, pasó a designar a partir de entonces el paraíso. Se conocen en Frigia, Babilonia, Fenicia y Ashdod. Ver, Tilmun, Edén, Jardín romano.

