Moloch

o Moloc "rey". Uno de los principales dioses del Oriente, honrado por los amonitas y otros pueblos de Canaán, que le representaban bajo la forma monstruosa de hombre y becerro. Su santuario estaba en el Valle de Hinnom (hoy, Gehena), al oeste de Jerusalén, y fue destruido por Josías. Los rabinos aseguran que este ídolo era de bronce, sentado sobre un trono del mismo metal, con la cabeza de becerro y los brazos extendidos, como para abrazar. Cuando se quería sacrificarle niños, se encendía un gran fuego en el interior de esta estatua; y cuando llegaba ya a quemar ponían entre sus brazos aquellas desgraciadas víctimas, a quienes el exceso de calor consumía en breve. A fin de sofocar sus lamentables gritos, los sacerdotes hacían gran ruido con tambores y otros instrumentos, alrededor del ídolo. Según otros, la estatua tenía los brazos caídos hacia tierra, de suerte que el niño puesto entre ellos caía al momento en unas hogueras que había a sus pies. No se le ofrecían únicamente víctimas humanas. Los rabinos pretenden que dentro de la estatua había siete armarios: uno para la harina, otro para las tórtolas, un tercero para una oveja, un cuarto para un camero, el quinto para un becerro, el sexto para un buey y el séptimo, en fin, para un niño. Esto ha dado margen a confundir a Moloch con Mitra, con las siete puertas misteriosas con las cuales tienen estos siete armarios mucha semejanza. Algunos han creído reconocer en esta divinidad a Saturno o Príapo, y otros al Sol. El célebre autor del Diccionario de las antigüedades, Sabatier de Châlons, ha procurado reconciliar estas diversas opiniones, diciendo que Moloch era una de aquellas divinidades que los griegos llaman Panteas, y que representaba entre los ammonitas, los siete planetas, a cada uno de los cuales se ofrecía la víctima que la creencia le había consagrado. Su culto permaneció en Fenicia y en Cartago.
 
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