Navius
Accius. Siendo joven, dice Cicerón, fue reducido por su pobreza a guardar puercos. Habiendo perdido uno, hizo voto que si lo encontraba ofrecería al dios el racimo de uvas más hermoso que hubiese en toda la viña. Cuando lo hubo encontrado, se volvió hacia el medio día, se detuvo en medio de una viña, dividió el horizonte en cuatro partes y después de haber experimentado en las tres primeras presagios contrarios, encontró un racimo de una maravillosa magnitud. La relación de esta aventura dio a Tarquino la curiosidad de poner a prueba su talento en adivinar, como queda dicho en el registro Accius.

