Pericles
(495-429 a.C.). Estadista ateniense. Pertenecía por su padre, Jantipo, a una noble y acaudalada familia aristocrática del genos de los Buzigos y por su madre Agariste al de los Alcmeónidas y, por lo tanto, era descendiente de Clístenes a quien admiraba. Inicia pronto su vida política. En el año 472, llevó a cabo la coregía de los persas de Esquilo. Aristóteles y Plutarco le consideran el adversario de Cimón, líder del partido aristócrático. Ocupó el liderazgo de los partidarios de la democracia "radical". Desde el año 461 en que fue exiliado Cimón, su rival político, desempeñó el cargo de strategós autocrátor, que hizo de Pericles el principal dirigente de Atenas. El control que Pericles ejerció sobre el Estado fue tal que Tucídides, el historiador hijo de Oloro, afirma que en su tiempo Atenas conoció una democracia nominal, pero en realidad gobernada por el primer ciudadano de la "polis". El problema es saber a qué "tiempo" se refiere el historiador, porque siglos después Plutarco le atribuyó erronéamente la dirección de la política ateniense durante cuarenta años, desde 469 hasta su muerte en 429. Sin embargo, en este largo período hubo otros políticos notables que, si no ensombrecieron su imagen, al menos compartieron con él el protagonismo de la vida política, tales como Cimón, entre ca.475 y 461 y de nuevo en 451-450; Tucídides, el político, entre 451 y 443, en que fue víctima de ostracismo; en fin, entre 465 y 461, los demócratas fueron liderados por Efialtes. En consecuencia, el período propiamente "pericleo" se reduce a unos catorce años, desde el ostracismo de su oponente político hasta su muerte al comienzo de la "Guerra del Peloponeso". De 443 a 430 fue todos los años reelegido estratega y esta autoridad, aunque en principio era militar y colegiada, le bastó para inspirar toda la política de la ciudad. Rodeado de amigos escogidos entre los espíritus más eminentes de su tiempo, como el filósofo Anaxágoras, el poeta Sófocles, el historiador Heródoto, el escultor Fidias, el arquitecto Hipodamos, el adivino Lampon, sin contar su amante, la brillante milesia Aspasia, llevó el poder y la fama de Atenas al más alto punto. En años anteriores había promovido reformas de especial trascendencia para el desarrollo de la democracia ateniense; en 454 decidió el traslado del Tesoro de la Liga de Delos a Atenas, que posteriormente sería en parte utilizado para financiar la construcción del Partenón (entre 447 y 432), los Propileos y varios templos, por lo que Atenas se convirtió en "modelo" de ciudad griega por su defensa de la "libertad", la "justicia" y la "democracia", valores enfatizados en su propio discurso del 431 en el cementerio del Cerámico, recogido por Tucídides en la llamada "Oración Fúnebre". También en 451 promovió una ley de ciudadanía en virtud de la cual "en adelante" se restringía este derecho exclusivamente a quienes descendieran de "padre y madre" ateniense; esta ley ha sido muy discutida porque Aristóteles la justificaba simplemente por el incremento notorio de ciudadanos. Pero no parece que este hecho debiera ser preocupante en una ciudad que estaba construyendo un "imperio". Es preferible interpretar la medida en favor de los ciudadanos humildes que se casaban con mujeres atenienses de similar condición y en perjuicio, por tanto, de los aristócratas que entroncaban con familias relevantes de otras "poleis" griegas y, particularmente, contra los metecos "extranjeros" residentes en Atenas. En ningún caso parece que la ley pueda entenderse con efecto retroactivo, puesto que ello habría supuesto la expulsión de la "polis" de gran número de familias formadas por "padre" ateniense y "madre" extranjera o viceversa. Resolvió la guerra contra los persas firmando la paz de Calias (448) y con los espartanos llegó a una paz de treinta años. Pericles, durante este tiempo, condujo a la ciudad ateniense a ser la cabeza de un imperio formado por todas las ciudades que constituían la liga délica, algunas de ellas mantenidas por la fuerza. Fundó en sólidas bases la potencia naval y colonial de Atenas, sometió a la isla de Eubea en el 446. Pericles fue fundamental en el establecimiento de la colonia panhelénica de Turios, en el sur de Italia, en el año 444. Desde el 443 se le eligió general, el único cargo importante que era electivo en Atenas, cada año hasta su muerte. En el año 440 asedió Samos, que pretendía abandonar la Liga Delia; tras un asedio de nueve meses, la obligó a aceptar las condiciones atenienses. En el 437 fundó la colonia de Anfípolis, en Tracia, y por esa época condujo una expedición para reforzar la influencia ateniense en la región del mar Negro. Era un firme oponente de la Liga Peloponesia, dirigida por Esparta. Alió a Atenas con la colonia corintia de Corcira en el 443, lo que condujo a la Guerra del Peloponeso. En el 442 propuso un decreto para prohibir a los barcos de Mégara la entrada a todos los puertos de la Liga, y en el 431 tomó Egina, de la que expulsó a todos los ciudadanos y los sustituyó por colonos atenienses. Dio forma a la estrategia que Atenas siguió cuando estalló en el 431 la Guerra de Arquidamo, que consistía en abandonar a su suerte a la región del campo del Ática, confiar en la flota para defender las rutas navales y atacar a los peloponesios allí donde fuera posible, a la espera de que el enemigo se cansara. Pero a la estrategia le faltó atractivo, proporcionó escasos resultados tangibles y Pericles se hizo impopular, sobre todo cuando, en el 430, se produjo en Atenas una virulenta epidemia a causa de las malas condiciones higiénicas: había superpoblación, pues la gente del campo huía a la ciudad para refugiarse y acampaban en los espacios abiertos. Pericles fue depuesto de su cargo y multado por malversación, y Atenas trató de negociar la paz con Esparta. Pronto fue reelegido de nuevo, pero murió en el desempeño de su deber, víctima tardía de la peste. Se casó con su prima Dinómaca, madre de Alcibíades, a quien había tenido de su primer marido, Clinias. Pero esta unión no fue feliz. Los dos hijos de la pareja murieron en la epidemia. Su amante fue Aspasia, una mujer de Mileto, de la que tuvo otro hijo, también llamado Pericles; a este hijo, aunque era de ascendencia mixta y, por tanto, ilegítima, se le concedió la ciudadanía para que su padre tuviera un heredero. Pericles fue un orador brillante, pero, pese a sus principios democráticos, mantuvo las distancias con la ciudadanía. Fue un imperialista de sangre noble, y sus estrategias políticas se hicieron populares en la Atenas de su época. Solía llevar el casco puesto en público, para ocultar su deforme cabeza. No sólo supo convencer al pueblo sino que consiguió rodearse de consejeros y amigos como Fidias, escultor y arquitecto, el filósofo Anaxágoras, el urbanista Hipodamo de Mileto y su propia esposa Aspasia, una de las mujeres más cultas de su tiempo. Pericles convirtió Atenas en la más importante ciudad de Grecia y la embelleció con obras cumbres del arte heleno al reconstruir la Acrópolis. Su época coincide además con una etapa de eclosión del pensamiento y de la literatura en Atenas. Fomentó las artes y las letras, adornó a Atenas con admirables monumentos y mereció dar su nombre al siglo V a.C., el más brillante de Grecia. La estatua póstuma de la cabeza de la cual nos han sido conservadas varias copias, cubierta con el casco, lo que recuerda sus funciones de estratega, era obra de Cresilas. Ver, Oración fúnebre de Pericles.

