Persa

Imperio (siglo VII a.C.- siglo VII). Se extendía por el actual territorio asiático entre el golfo Pérsico y el mar Caspio, correspondiente a los límites del actual Irán. Desde el asentamiento de las primeras tribus iranias en el siglo XV a.C. hasta su anexión al Islam, la civilización persa escribió una de las páginas más brillantes de la historia de Asia Menor. Entre los siglos VII a.C. y VII se conoció el florecimiento de uno de los mayores poderes del Mundo Antiguo: el Imperio Persa. Las dos tribus arias más importantes que se asentaron en la llanura irania fueron los medos y los persas. El primer gran caudillo militar de los medos fue Aquemenes, que durante el primer tercio del siglo VII a.C. contribuyó a resquebrajar el imperio asirio y funda el linaje de los Aqueménidas. El siguiente soberano medo que conocemos es Ciaxares, el cual fue responsable directo de la caída del imperio asirio y puso las bases del poderío medo en Asia Menor. En el 612 a.C. los medos, en alianza con los caldeos, destruyeron Nínive, la capital del imperio asirio. A la muerte de Ciaxares (585 a.C.), el imperio medo quedó convertido en el mayor poder existente en Asia Menor. Si la fundación del Imperio medo había señalado el inicio de una nueva etapa en la historia del Próximo Oriente, en la que los indoeuropeos empezaron a jugar un papel preponderante, la posterior fundación del Imperio Persa por Ciro II, estaba destinada a cambiar totalmente el mapa del mismo, al unificar por primera vez y de manera total, la región que había sido cuna de las más antiguas civilizaciones. )o()o( El imperio aqueménida. De Ciro el Grande a Artajerjes )o( El sucesor de Ciaxares fue Astiages (585-550 a.C.). Se conformó con firmar acuerdos con príncipes de otras tribus persas. Uno de ellos era Cambises, de la familia de los Aqueménidas que, tras el gran Aquemenes, había pasado a estar sometida por los medos. Cambises contrajo matrimonio con la hija de Astiages, la princesa Mandine. El hijo de ambos, en el que confluían los linajes Medo y Aqueménida, fue Ciro II el Grande, el gran conquistador. En el año 549, Ciro II se levantó contra el gobierno de los medos. La expansión del Imperio persa con Ciro fue enorme: en el año 547 derrotó a Creso, el rey de Lidia. Posteriormente el reino babilónico fue su objetivo. Derrotó al monarca caldeo, Nabónido, en el 539. Ciro el Grande halló la muerte (530), luchando contra los masagetas, tribu asentada en el Mar de Aral. Le sucede su hijo Cambises II. Derrotó a los masagetas en el 529. Emprendió la conquista de Egipto: con la ayuda de Polícrates, tirano de Samos, Cambises II derrocó (525) al último faraón de la Dinastía XXVI, Psamético III, llevando el dominio persa hasta el corazón de Nubia, en el nacimiento del Nilo. Tras finalizar las luchas internas (521), salió coronado emperador un miembro de una rama colateral de los Aqueménidas: Darío el Grande. Se enfrentó a una revuelta de las colonias griegas asentadas en Jonia (Asia Menor), que vivían como feudatarios del imperio persa. Al recibir éstos ayuda militar procedente de la Grecia continental, Darío el Grande lanzó contra los helenos una campaña de castigo: en el año 490 los persas fueron derrotados en la famosa batalla de Maratón. Darío falleció dos años más tarde (488). Fue sucedido por su hijo Jerjes I, que, de manera más inteligente que su padre, intentó invadir Grecia por el mar. Pero, de nuevo, fue derrotado en la batalla de Salamina (480) y al año siguiente (479) en Platea y Micale. Su hijo y sucesor, Artajerjes I, abandonó la política expansionista de su padre. Su imperio se resquebrajaba y a la revuelta de los egipcios (hostigados, financiados y alentados por los griegos) siguió la de gran parte de las circunscripciones territoriales de su imperio. Así pues, en el año 446, el imperio persa daba muestras de agotamiento interno, llegando al final de su apogeo como poder mediterráneo. )o()o( Organización del Imperio )o( Gran parte de la organización del Imperio ha sido atribuida tradicionalmente a las reformas efectuadas por Darío el Grande, aproximadamente entre los años 518 y 514.. Para facilitar el control del imperio, Darío estableció la división de sus posesiones en unas circunscripciones territoriales llamadas satrapías, de las que, en tiempos de la reorganización llevada a cabo por dicho monarca, se han podido contabilizar hasta 25 (algunas ya existían anteriormente). Estas satrapías, estaban al cargo de un gobernador (sátrapa), ayudado por los servicios de un comandante del ejército imperial que tenía el mando de las tropas acantonadas en la satrapía correspondiente. Los sátrapas tenían como principal cometido hacerse cargo de la recaudación de tributos que pasarían posteriormente a las arcas reales. Es importante hablar de la unidad religiosa del imperio. Pese a que existen aún muchas lagunas acerca de su origen (y aún si realmente hubo unidad de culto), lo cierto es que la religión persa, el zoroastrismo, estaba basada en las enseñanzas de Zaratustra o Zoroastro, un profeta que vivió probablemente entre finales del siglo VII o principios del VI a.C.. )o()o( Persia desde Alejandro Magno hasta el Islam )o( El Imperio persa en el siglo V a.C. estaba denostado por culpa de las luchas internas. El soberano persa Darío III nada pudo hacer ante la imponente maquinaria bélica dirigida por Alejandro Magno, que anexionó todo el Imperio a sus dominios en el 330. Alejandro mantuvo persas entre sus tropas. Es por ello que, a su muerte (323 a.C.), se entabló una dura lucha entre sus generales persas por el control del territorio. Tras varios años de conflictos militares, uno de sus generales, Seleuco, fue coronado como rey de Babilonia, dominando además todo el este del antiguo imperio (desde Siria y Asia Menor hasta el valle del Indo). Seleuco I es la primera cabeza de un linaje, los Seléucidas, que gobernaron el Imperio hasta el siglo II a.C.. En este siglo un belicoso pueblo estepario, los partos, se establecieron en los dominios persas y sometieron a los Seléucidas, estableciendo una aristocracia militar minoritaria que gobernó durante casi cuatro ss.. Existen muy pocos datos históricos acerca de la dominación de los partos sobre Persia, tan sólo sabemos con verosimilitud la fecha de su finalización. En el año 225 de nuestra era, el rey persa (feudatario de los partos) Ardachir I derrotó a éstos en la batalla de Ormuz y pasó a la conquista de Armenia y de los territorios fronterizos con el Indo. Ardachir I fue el fundador de una nueva dinastía, los Sasánidas, que gobernaron el imperio hasta la llegada del Islam. Los sasánidas tuvieron que luchar contra el Imperio romano. Los reinados del hijo de Ardachir, Sapor I (240-282), y de su nieto, Narsés I (283-309), estuvieron marcados por las luchas contra el Imperio. Durante el longevo reinado de Sapor II (309-379) los sasánidas lograron recuperar gran parte de sus antiguas posesiones, que fueron definitivamente perdidas en las primeras décadas del siglo V, cuando Yadgard I fue derrotado. En el reinado de Yadgard I (399-420) y en el de su hijo y sucesor, Baram V (420-436), los conflictos del Imperio persa sasánida estuvieron derivados de la adopción del cristianismo por buena parte de la población persa. Durante el reinado de Firutz II (¿-489), una acepción heterodoxa del cristianismo católico, el nestorianismo,se convirtió en la religión oficial del imperio sasánida. Pese a ello, aún tenemos un brillante emperador sasánida que logró contener la amenaza bizantina y restaurar el zoroastrismo como religión oficial: Cosroes I (531-579). Sostuvo con éxito varias luchas contra los basileus orientales, declarando la guerra a Justiniano I en el año 540 y extendiendo sus límites hasta Etiopía en el año 570. A su vez, llevó a cabo una amplia reforma política y religiosa, con lo que consiguió sacar a su pueblo de la mediocridad reinante en el siglo VI de nuestra era. Durante el reinado de Yadgard III (631-640), la nación árabe invadió el imperio, destruyó sus bases económicas y sometió a toda la población a la religión de Mahoma, poniendo fin a más de un milenio de poderío persa.
 
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