Pirrón
(ca.365-275 a.C.). Filósofo de Élide, fundador de la escuela escéptica. Se dice que era pobre, que comenzó su vida como pintor, que luego estudió con el megarense Brisón y con el seguidor de Demócrito Anaxarco y que viajó con este último en el séquito de Alejandro III Magno durante la expedición a Asia del 334. Durante este viaje se encontró con filósofos gimnosofistas indios y con magos persas, y recibió influencias de las enseñanzas de estos. Regresó a Élide, en donde vivió pacíficamente, ganándose el respeto de sus conciudadanos, que lo eligieron para un cargo sacerdotal. No escribió nada salvo un poema dirigido a Alejandro, que se ha perdido, y su filosofía fue puesta por escrito por su discípulo Timón de Fliunte. También se encuentran testimonios sobre su doctrina en Cicerón, Diógenes Laercio y Eusebio de Cesarea. Pirrón enseñó que la tranquilidad puede conseguirse por medio de la práctica de no comprometerse con la verdad o falsedad de cualquier tipo de proposición. Enseñó que, como todos los seres orgánicos están sujetos a continuas renovaciones y cambios, nosotros somos incapaces de conocer nada sobre ellos, excepto las apariencias. Ante esta realidad la consecuencia para el hombre será suprimir las opiniones, las inclinaciones y los trastornos. El resultado será, primero la aphasía, no asegurar nada ni afirmativa ni negativamente, y luego la ataraxia, imperturbabilidad que es el fin de la investigación filosófica. Por todo esto, el hombre sabio se abstiene de emitir juicios, acepta las apariencias sin proclamar la verdad de estas e intenta alcanzar la tranquilidad. Timón criticó a otros filósofos por tratar de buscar la inalcanzable verdad y contrastó la ansiedad de estos con la tranquila serenidad de Pirrón. El pirronismo alcanzó su esplendor entre los siglos I a.C. y II d.C..

