Pisístrato
(600-527 a.C.). Oriundo de Brauron, aldea de la Diacria ateniense. Tirano de Atenas, fue hijo de Hipócrates y primo de Solón por línea materna. El gobierno de Pisístrato supondrá para Atenas su primer momento de esplendor. Tras las reformas de Solón, se habían formado en Atenas dos partidos fundamentales: los pedieos (gentes de la llanura) y campesinos ricos, que abogaban por un gobierno oligárquico, y los paralios o gentes de la costa, que querían mantener las leyes de Solón. Pisístrato fundó un tercer partido, los diacrios, en el que incluyó a los habitantes de las montañas, más allá de la línea montañosa del Parnes-Pantélico-Himeto, mucho más pobres y humildes. Durante la guerra con Mégara (ca. 565), Pisístrato actuó como polemarco y obtuvo una enorme fama. Su victoria motivó la recuperación de Salamina y del puerto de Nisea. En el 561, se presentó en el ágora cubierto de sangre y afirmó que había sido víctima de un ataque, con lo que consiguió que se le concediese una guardia personal armada con mazas; gracias a ella, Pisístrato se proclamó tirano tras haber tomado la Acrópolis. Este primer período de gobierno sólo duró cinco años, pues sus adversarios políticos, Licurgo y Megacles, representantes de los partidos de gentes de la llanura y de la costa, se unieron y consiguieron echarle. Sin embargo, Megacles se enemistó con su aliado e intentó rehacer su amistad con Pisístrato ofreciéndole la mano de su hija. Gracias a esta maniobra, Pisístrato volvió al poder en el año 551. A pesar de ello, con su negativa a tener hijos con esta segunda esposa para no perjudicar a sus hijos mayores, Pisístrato se enemistó con Megacles. Éste volvió a aliarse con Licurgo y Pisístrato tuvo que exiliarse por segunda vez en el 550-549. Durante algunos años, Pisístrato, fuera de su patria, intentó reunir los recursos humanos y materiales que le iban a permitir hacerse definitivamente con el poder en Atenas. Habiendo anudado buenas relaciones con el rey Amintas de Macedonia, Pisístrato colonizó el golfo Termaico, donde fundó Rhaikelos, y explotó las minas de plata del Pangeo. Al mismo tiempo se procuró aliados en Tebas, Argos y Tesalia y contó con la ayuda de Lígdamis de Naxos. Por último estableció su base de operaciones en Eretria, Eubea, y maduró su plan de invasión del Ática: desembarcó con sus aliados en Maratón, cerca de sus posesiones familiares, venció a las tropas gubernamentales en Palene y se apoderó de Atenas (546), instaurando su tiranía de manera definitiva hasta su muerte en el año 527. De acuerdo con la imagen que nos han legado los autores antiguos, Pisístrato se mantuvo fiel a la constitución de Solón y se caracterizó por su afabilidad y benevolencia, y aunque al principio tomó medidas contra sus adversarios, desterrando a algunas familias aristocráticas, entre ellas los Alcmeónidas, pronto permitió su regreso. Por otra parte, Pisístrato no procedió a la confiscación de los bienes de los nobles. En su vida privada, no hizo gala de la ostentación de su nuevo cargo y siguió con su apego a una existencia modesta. Llevó a cabo una importante reforma agraria de apoyo a los campesinos pobres por medio de créditos para la explotación agrícola, con lo que consiguió el retorno al cultivo de la tierra. Se vio favorecido especialmente el olivo, lo que permitió exportar aceite. Impulsó el desarrollo de la minería con el descubrimiento de las minas de plata de Laurión, lo que le permitió poner en marcha un amplio programa de infraestructuras. Inició importantes obras públicas, trayendo al centro de Atenas las aguas del Himeto hasta la Fuente de las Nueve Bocas, cuyo emplazamiento se discute todavía, y emprendió la construcción del templo de Zeus Olímpico, que no tuvo ocasión de terminar. Fue también favorable a una política de reconciliación con los representates de la nobleza; así, durante su gobierno, Cimón regresó del exilio, su hijo Milcíades fue arconte en el 524-523 y el alcmeónida Clístenes fue nombrado también arconte en el 525-524. Este consenso se rompió durante el gobierno de los hijos de Pisístrato, momento en que los Alcmeónidas formaron un importante grupo de poder en Delfos. Pisístrato asentó su poder gracias a sus soldados mercenarios y al dinero obtenido a través de los impuestos de un diezmo sobre todos los productos y de las tasas sobre el comercio, muy floreciente en aquel momento en Atenas. Bajo su gobierno, las grandes fiestas de las Panateneas y las Dionisíacas adquirieron todo su esplendor como punto de encuentro para que la comunidad se reuniese a celebrar las glorias de su ciudad. De igual modo, Pisístrato atrajo hacia Atenas a numerosos artistas y poetas, con lo que se vivió un período de gran renacimiento cultural. Presidió el florecimiento maravilloso del arte ático en la segunda mitad del siglo VI, atrayendo a Atenas a Simónides de Ceos, así como a Anacreonte, después de la caída de Polícrates, y haciéndole establecer la primera edición cuidada de los poemas homéricos. Protegió la industria y las artes, construyó templos y embelleció Atenas. En el exterior, limitó sus ambiciones exteriores a la ocupación de Sigea, en la costa de Asia Menor, cerca de los Dardanelos; por lo demás se mostró hábil y pacífico con sus vecinos y estableció con otros tiranos, como Ligdamis de Naxos o Polícrates, relaciones de amistad. Al mismo tiempo, convirtió Delos en el centro de la religión jonia. Con su política, Pisístrato consiguió el debilitamiento de la aristocracia, una importante prosperidad económica para Atenas y un florecimiento cultural, caldo de cultivo excelente para el futuro nacimiento de la democracia. Le sucedieron sus hijos Hiparco e Hipías. Ver, Pisístrato (Tiranía de).

