Umbra
Según la concepción romana, lo que quedaba del individuo después de la muerte, una vez que el cuerpo se había descompuesto o reducido a cenizas. Designaba así a la fuerza misteriosa que la realización de un ritual preciso encerraba en la tumba con el fin de impedir que errara para siempre entre los mortales. Representaba al tiempo la idea de un doble, el espíritu del difunto, que habitaba la tumba y conservaba las necesidades y costumbres que había mantenido en vida. Era con él con quien los vivos podían mantener un diálogo a la manera de los que aparecen reflejados en algunas inscripciones funerarias. Existía así una especie de comunión entre los dos mundos que podía resultar beneficiosa para ambas partes.

