Sasánidas

La subida al poder de la Dinastía Sasánida (Nuevo Imperio Persa) es oscura y envuelta en fantasías. Sasan, sacerdote del templo de Istar y señor de la región de la Pérside (Fars), tuvo un nieto, Ardashir Papakan, quien, tras una revuelta de los terratenientes y grandes propietarios contra Artabano V, de la Dinastía Arsácida, que ostentaba el poder en el reino pártico, se hizo con el trono, fundando la Dinastía Sasánida, que gobernó Irán desde el 224 hasta el 641, esto es, hasta la conquista árabe del territorio que hoy conocemos también como Irán o Persia. En el trasfondo de esta revuelta y de esta toma del poder existió un intenso sentimiento nacionalista contra los arsácidas, considerados extranjeros, que explica, en parte, la ideología dominante y característica de los sasánidas: el espíritu nacional iránico, que es un factor esencial en la historia y la cultura de la dinastía. Se produjeron, efectivamente, cambios importantes tanto en la política exterior como en las reformas interiores. Frente a la politica eminentemente defensiva de los partos, sobre todo en la frontera occidental con Roma, los sasánidas presionan política y militarmente en sus fronteras mucho mas activamente. Se produce un proceso de unificación político e ideológico entre la mayor parte de los pueblos del Irán que conlleva un mayor poderío económico y que permite la expansión. Ardashir conquista muy pronto Mesopotamia y Bactriana. Y frente a la autonomía ciudadana y la tolerancia de los partos, el gobierno sasánida construye un Estado centralista y centralizado, con una autoridad civil y religiosa inflexibles que reconoce a Ahura-Mazda como única divinidad suprema y que establece y regula un protocolo minucioso y rígido. La capital se establece en Ctesifonte -cerca del Tigris-, es decir, fuera del Irán propio, en la Mesopotamia. No obstante, el partido arsácida continuó vivo y latente, aunque muchos de los señores feudales se habían pasado a Ardashir. Su historia política y los hechos mas relevantes que tuvieron lugar durante los gobiernos de los más importantes reyes de la Dinastía Sasánida, ponen de manifiesto algunas constantes y algunos componentes dominantes. En primer lugar, el carácter inalterablemente dinástico de los sasánidas. Padres, hijos, nietos, se suceden en el poder sin excepción. Sólo algunos intentos esporádicos de miembros unidos o asociados a la Dinastía anterior (arsácida) ponen en peligro la continuidad y de manifiesto la latente rivalidad. Pero son sofocados con rapidez y contundencia. Los sasánidas mantuvieron durante cuatrocientos años el control sin grandes dificultades. Otro aspecto es la actividad militar. Su gran preocupación son las tribus del norte del país, los chionitas-heftalitas, los ""hunos blancos"", que continuamente presionan sobre las fronteras más o menos establecidas o artificiales del Imperio sasánida. Los heftalitas constituyen un peligro real de invasión territorial; y preocupan más que los propios romanos. El rey Shapur II abandona en una ocasión, en el 361, el frente occidental a pesar de la presencia amenazadora del emperador Constancio II, para atender a los problemas en las fronteras con los heftalitas. Otra constante en la historia sasánida es Armenia, ese estado-tapón, país de paso por el norte, aliado de Roma o de Persia, según las capacidades diplomáticas o fuerzas en presencia en el trono, por lo que significa de hinterland o posición estratégica. Es, además, Armenia, lugar de exilio o refugio de los descontentos del Imperio sasánida. Otra constante es su reivindicación de los territorios que un día pertenecieron por conquista a los reyes aqueménidas, esto es, la reivindicación de gran parte de lo que era territorio romano. Esta idea estuvo igualmente presente en varios reyes arsácidas. Pero en el enfrentamiento con Roma este objetivo no se consiguió hasta muy tarde, de hecho en su totalidad sólo, y de forma efímera, con Cosroes II. En fin, se observa una nunca bien resuelta tensión entre la nobleza aristocrática y los miembros de la Dinastía, que dará lugar a revueltas y que se entremezcla con el problema del movimiento mazdaquita. De la organización y estructuración de este Estado, de su ejército y de sus ciudades, es de lo que vamos a ocupamos a continuación para concluir presentando un cuadro de su mundo religioso y de sus manifestaciones culturales, artísticas e intelectuales. La dinastía tuvo por reyes principales los siguientes: Ardashir (224 ó 227-241), su fundador; Sapor I (241-272); Sapor II (310-379); Yezdegerd I (399-420); Vahram V (422-439); Yezdegerd II (438-457); Kavadh (485-498 y 501-531); Cosroes I (531-579); Cosroes II (590-628); y Yezdegerd III (634-642).

(o()o( Fuentes para el estudio de la Dinastía Sasánida )o(

Se puede acceder a la historia y la civilización de los sasánidas a través del estudio de diversas fuentes que, aunque siendo fragmentarias y en ocasiones de difícil interpretación, permiten al historiador establecer las líneas básicas del desarrollo de la Dinastía Sasánida. Estas fuentes provienen tanto de autores orientales como de escritores occidentales latinos (o de habla griega integrados en el mundo romano). No son sólo fuentes literarias, esto es, libros de historia o de carácter semejante. Tenemos la fortuna de disponer también de fuentes epigráficas de una gran importancia para conocer la propaganda oficial de los reyes sasánidas, sus titulaciones, sus lazos familiares o la geografía de sus conquistas o de sus reinos. Además, la numismática nos introduce en los símbolos del poder, y la arqueologia -yacimientos y relieves- nos proporciona el ambiente en el que se desarrolló la vida principalmente de la aristocracia y de la corte. De entre todas las inscripciones para el estudio del mundo sasánida la más extensa de todas es la inscripción de Paikuli, en el Kurdistán; le sigue la de Naqsh-i-Rustam, grabada en el muro oriental del edificio que se denomina la Ka'ba de Zoroastro, y que era posiblemente un antiguo templo del fuego. La primera, la de Paikuli, fue publicada insuficientemente en 1868 por E. Thomas, según una copia que había realizado el viajero y escritor inglés Rawlinson. Fue M. Herzfeld quien, tras visitar el lugar en 1911 y en 1913, dio en 1924 la publicación de la misma con una traducci¢n en inglés. La inscripción de Paikuli está compuesta en las dos lenguas oficiales del momento, el pehlevi arsácida y el pehlevi sasánida y se hallaba grabada en los cuatro lados de una torre cuadrada. En cada uno de ellos aparece el retrato del rey Narsés. La otra gran inscripci¢n, la de la Ka'ba de Zoroastro, encontrada en 1936 por la expedición del Oriental Institute of Chicago, se atribuyó primero al reinado de Narsés. Pero diversos estudios posteriores, sobre todo los de Christensen y de Henning, han demostrado definitivamente que se trata del Rey Shapur I; hijo y sucesor de Ardashir. Hasta el descubrimiento de esta inscripción no se conocían de este gran rey sasánida otra cosa que bajorrelieves que lo representaban en diversas actitudes, todas ellas en relación con su victoria sobre el emperador Valeriano (año 260 d.J.C.). Estos relieves son famosos y se encuentran grabados en la roca en localidades de la Persia propiamente dicha, en Naqsh-i-Radjab, en Darabjird, en Naqsh-i-Rustam, y en Chapour mismo. En la parte inferior del monumento de Naqsh-i-Rustam se encuentra el texto, obra del mismo rey Shapur, en dos versiones, una en dialecto pehlevi parto y otra en pehievi sasánida. En 1939 se encontró la versión griega en el mismo monumento. Esta inscripción trilingüe, de enorme importancia para el estudio de las relaciones de Roma con su eterno y gran rival, es denominada convencionalmente Res Gestae Divi Saporis, ""Las acciones del divino Shapur"". Este título le viene dado por su comparación con las Res Gestae Divi Augusti, inscripciones del emperador Augusto, en la que él mismo cuenta sus victorias, sus beneficios al pueblo romano y su carrera política, que fue grabada a las puertas de su Mausoleo en Roma y de la que se han encontrado copias en algunas localidades de Asia Menor (Ankara y fragmentos en otros lugares). La inscripción de Shapur I se puede dividir en dos partes: la primera es una relación de las tres campañas sucesivas contra los romanos en la que el rey no es siempre -como cabía esperar- completamente objetivo. La segunda interesa más bien a la historia interna del reino sasánida. Sus listas permiten precisar las estructuras feudales y administrativas del Estado persa hacia mediados del siglo III d. J.C. y las relaciones familiares de la casa real con sus títulos. La costumbre de los reyes partos y sasánidas de esculpir inscripciones de este tipo está atestiguada ya en un pasaje del historiader latino Tácito que en sus Annales (XI, 10) y hablando de Vardanes, rey parto que se disputaba el trono de Ctesifonte con Gotarzés en el 47 d. J.C., dice: ""Alzó monumentos que recordaban su poderío, en los que proclamaba que ninguno de los arsácidas antes que él había impuesto tributos a aquellas poblaciones..."". Existen, además de las dos mencionadas, varias inscripciones sasánidas, de Shapur I, de Narsés, de Shapur II, de Shapur III. Las monedas que contienen inscripciones sasánidas en pehlevi son de enorme importancia para la cronología y, como he dicho, para los símbolos de poder, entre los que destaca la corona real, que se presenta diferente para cada rey, y que por tanto ayuda a identificar a los reyes representados en los relieves en los que no hay inscripción. Normalmente son monedas de oro o de plata. Las primeras (denar) no son muy frecuentes y tienen, más o menos, el peso de los aurei de los romanos contemporáneos. Las de plata (drahm), de un peso de 3,65/3,94 gramos, derivan de la dracma fenicia, que fue la que adoptaron los reyes arsácidas del último período, y presentan divisiones o múltiplos como la ster (estatera) que equivale a cuatro dracmas, el dióbolo (1/2 dracma), el óbolo (dang) (1/6 dracma) y hemióbolo (1/12 dracma).

(o()o( Rey de Reyes )o(

Según el libro sagrado, El Avesta, el pueblo persa se divide en tres estados: el de los sacerdotes, el de los guerreros y el de los agricultores. Esta división corresponde a la estructura propia de los indoeuropeos, tal como la han estudiado los investigadores G. Dumézil y E. Benveniste. Los pueblos iranios son una rama de estos indoeuropeos. Hay en El Avesta una sola mención al cuarto estado, el de los artesanos. Con los sasánidas se encuentran también los cuatro estados: el eclesiástico, el de los guerreros, el burocrático y el pueblo (integrado por campesinos y artesanos o burgueses). Cada uno de estos estados está dividido en muchas clases: el clerical en jueces, sacerdotes (en los que se incluyen los magos y los mobads), supervisores y preceptores. La clase militar la integran jinetes e infantes. Los burócratas o secretarios se dividen en redactores de juicios, médicos, poetas, contables y astrólogos. El pueblo está integrado por mercaderes, agricultores, etc. Cada estado tiene un jefe: el clero, el mobadan mobad; los guerreros, el eranspabad; los secretarios, el suyo; y el pueblo, el vastryosansalar. La inscripción bllingue de Hadjiabad introduce un elemento nuevo y perturbador en esta división mencionada, que representaba una situación muy antigua. En efecto: la inscripción relata cómo el rey Shapur I arroja una flecha en presencia de los Shardaran, o príncipes del Imperio, de los vaspuran (esto es, los miembros de las grandes familias), los vuzurgan (los grandes) y de los aradan (los hombres libres). Un historiador como A. Christensen, uno de los mejores conocedores del Irán sasánida, concluye ante esta división (que sólo incluye a las clases privilegiadas) que, consecuentemente, la división en estados que hemos presentado al principio no estaba perfectamente definida en época sasánida y que, en definitiva, el orden de los rangos sociales era algo muy complejo. El historiador Amiano recoge en el libro XVII de su Historia el intercambio de cartas entre el emperador romano Constancio II y el rey sasánida Shapur II hacia el año 357. El encabezamiento de las mismas ofrece los títulos que ostentan ambos. Shapur es Rex Regum -Rey de Reyes-, partícipe de las estrellas, hermano del Sol y de la Luna; mientras que el emperador romano es Victor terra marique, vencedor en la tierra y en el mar, Augusto eterno. La inscripción de Shapur I -las llamadas Res Gestae Divi Saporis- es más explícita en lo que se refiere a los títulos que ostenta el rey sasánida: ""yo, el adorador de Mazda, el dios Shapur, rey de los reyes iranios y de los no-iranios, de la rara de los dioses, hijo del adorador de Mazda, el dios Ardashir, rey de los reyes iranios, de la raza de los dioses, nieto de Papakm rey, soy el señor del Imperio de Irán"". La titulación del emperador romano en las inscripciones presenta paralelismos y divergencias significativas. Las divergencias residen en el aspecto religioso: el emperador romano se presenta como dominador y jefe supremo militar (dominus totius orbis, imperator); con sus títulos de raigambre republicana (consul, pater patriae, tribunicia potestas); vencedor de pueblos extranjeros (Germanicus maximus, Alamanicus, Gothicus, Parthicus (o Persicus), Adiabenicus, etc.); pío para con los dioses; felix porque conlleva lafortuna; hijo y nieto (o bisnieto) de emperadores divinizados; pero nunca se declara adorador de ninguna divinidad, ni se denomina divino o dios (deus y divus son cosas diferentes) estando vivo. El título de divus sólo se le concederá una vez muerto (y en algunos casos el título no se le otorga). La diferencia, pues, con el rey sasánida está en que éste es de carácter divino, él mismo es un dios viviente que, además, proclama (debe proclamar) su profesió¢n de fe a Mazda, aglutinante de todas las voluntades. El rey sasánida es rey de los reyes de Irán, esto es: en el Imperio sasánida hay más reyes que Shapur. Los miembros de la primera clase en el Estado ostentaban el título de reyes y esto es lo que justifica la denominación de Rey de Reyes; por eso él es El Gran Rey, el supremo. Estos reyes son los principales vasallos que reinaban en los confines del Imperio, o aquellos que se habían sometido a la protección del rey de Irán y a quienes El Gran Rey había asegurado la realeza a cambio de poner a su disposición sus tropas y un tributo. Amiano menciona en el séquito de Shapur II los reyes de los chionitas y de los albanos que colaboran con él en la guerra contra Roma. Son reyes vasallos igualmente los reyes árabes de Hira (Babrain). Cuando Armenia se convierte en el 430 en provincia del Imperio sasánida, su gobernador es un marzban. Y los marzbanes que gobiernan las cuatro toparquías en la que está dividido el Imperio pertenecen a familias reales que ostentan el título de Sha. Los gobernadores pertenecían, también, a la casa real. El título de rey de los no-iranios hace referencia igualmente a las tribus y pueblos limítrofes, vasallos de los reyes sasánidas. Pero puede, del mismo modo, ser una referencia a todos los pueblos exteriores -incluida Roma- que un día, en el pensamiento de la Dinastía, se convertirían en vasallos suyos. A este respecto, Peter Brown recuerda una historia del rey Cosroes I Anoshirwan que es fiel reflejo de las expectaciones de la Dinastía sasánida. En el palacio de Cosroes I en Ctesifonte existían tres asientos vacíos al lado del trono del Rey de Reyes: uno era o estaba destinado para el emperador de la China; otro para el gran Khagan (señor de los pueblos nómadas del Asia central) y otro para el emperador romano, a fin de que eventualmente estos tres gobernantes se convirtieran en vasallos del rey sasánida y viniesen a la corte del Rey de Reyes. Los tres tronos -señala Peter Brown- resumen los vastos horizontes del Imperio sasánida.

        

(o()o( La corte )o(

El Rey de Reyes sasánida aparece en los relieves esculpidos en la roca montado a caballo, lleno de poderío y majestad. Su imagen es frontal, ausente, hierática, dominadora. Lleva la espada, la lanza -en otras ocasiones- y su montura está espléndidamente enjaezada. La corona real, que varía según quienes sean los reyes, está rematada con el disco solar (¿el globus de los romanos?) que se engarza o bien sobre la media Luna, bien sobre un casco con alas de águila, o cornamenta de ciervo, o sobre un águila misma. El rey exhibe en su frente al Sol y a la Luna, ya que él también es particípe de los astros. En la batalla viste la armadura pesada de los catafractarios. Un relieve de Taq-i-Bustan muestra probablemente al rey Cosroes II(598-628) revestido de esta terrorífica coraza, un casco que sólo deja espacio libre para los ojos, y sobre él las insignias de la realeza. La similitud con los caballeros medievales, recubiertos con sus características armaduras, es evidente, y no se debe olvidar, que la caballería medieval tomó muchas de sus tradiciones del Cercano Oriente durante el proceso de las Cruzadas. Otras representaciones muestran al monarca en diversas actitudes. El ceremonial estricto y rígido de la corte está representado en diversos discos de plata. En uno de ellos, que representa a Cosroes I, y que se encuentra en el Museo Ermitage de Leningrado, el Rey de Reyes aparece sentado en su trono, apoyado en su espada: al tiempo que adininistrador de la justicia o de la benevolencia y largueza, el Gran Rey se muestra como guerrero. El trono es un banco corrido que descansa en patas con forma de ciervos alados que vuelven la cabeza hacia el monarca. En el lado izquierdo aparece un objeto que podría ser un arca, donde se guardarían los documentos, leyes o el tesoro real. A ambos lados del rey, los altos dignatarios lo flanquean teniendo la mirada y el rostro fijos en su presencia, con los brazos cruzados sobre el pecho y las manos metidas en las mangas en señal de respeto. Otra frecuente representación del Rey de Reyes es en su actividad cinegética. La vieja tradición aqueménida -y ya anteriormente asiria- de los paradeisoi (paraísos, lugares reservados para la caza y recreo y solaz del rey) no se ha perdido. Demuestra su poderío ante la corte en su habilidad en la caza. Con el arco en forma de doble ""S"" o con la espada. Cuando tensa el arco y dispara la mortífera flecha, los dignatarios reunidos a su vera contienen el aliento (inscripción de Hadjiatad): una acción divina está sucediendo. Un relieve de Taq-i-Bustan muestra la cacería real. Expertos ayudantes, montados en elefantes, empujan a los animales (una inmensa piara de jabalíes) hacia los cañaverales del lago o río en el que el Rey de Reyes, de pie en una barca real, ejercita su puntería y su flexibilidad ante la mirada atónita y admirativa de sus concubinas y de los nobles, que ocupan las barcas de su séquito. Después de la demostración, el rey, inmóvil, de frente, apoyado en su arco, se retira majestuoso, ufano de su superioridad, su valor y su destreza. Otras representaciones nos lo muestran cazando solo, a caballo o a pie, pero siempre exhibiendo su poder y superioridad. Juan Crisóstomo, a finales del siglo IV, describe al rey de los sasánidas: Individuo que lleva una banda dorada y que tiene el aspecto de un animal fabuloso. Junto a este rey sobresaliente, los demás miembros de la corte, integrada por miles de personas, estaban sometidos a una estricta etiqueta y una perfecta diferenciación de grado y categoría. Músicos, poetas, juglares, saltimbanquis, cortesanas, danzarinas, contribuían a hacer pasar el tiempo y el ocio más agradablemente. La descripción de Al-Tabari del palacio de Cosroes II raya en lo fantasioso. Poseía 3.000 mujeres en su harén, 3.000 criados domésticos, 8.500 monturas, 760 elefantes, muchas joyas, vajillas preciosas en número incontable. Entre los objetos preciosos y fabulosos poseía un juego de ajedrez cuyas piezas estaban hechas con rubíes y esmeraldas; y una servilleta incombustible (probablemente de napa de asbesto). En fin: una cadena de oro de 62 codos estaba suspendida del techo del palacio y de ella pendía la corona que llegaba justo encima de la cabeza del rey. El emperador Heraclio encontró en el palacio del monarca una cantidad enorme de vestimentas de seda, de camisas de lino y de maderas aromáticas. En el parque de caza del palacio había avestruces, gacelas, pavos reales, leones y tigres.

(o()o( Una nobleza feudal )o(

Los sasánidas heredaron de los arsácidas el sistema feudal. La clase pudiente de los jefes de clan incluía las siete familias privilegiadas. Cargos militares de importancia y las más altas dignidades civiles estaban confiados a los miembros de estas familias. El poder de los nobles provocó siempre la inestabilidad política del reino. Los sasánidas trataron siempre de aminorar sus privilegios. La lucha continua de la aristocracia contra el trono sería una de las causas de la decadencia y disgregación de la Dinastía. La tercera clase era la de los hombres libres -los grandes y nobles-, que incluían a los altos oficiales del Estado, los ministros, los jefes de la administración y los oficiales reales. Los caballeros -flor y nata del ejército sasánida- figuraban también en esta clase. Al final de la escala se encontraban los cabecillas de aldeas que eran los encargados de recaudar los impuestos y constituían el lazo de unión entre la masa de poblaci¢n -prácticamente esclavos- y la administración.

(o()o( La administración )o(

El jefe supremo de la administración central era el gran visir, a través del cual el rey dirigía el Estado. El visir podía reemplazar al rey en caso de ausencia de éste. La diplomacia estaba a su cargo y podía también tener un mando militar. El califato islámico tomó de los sasánidas la figura del visir. Por ello lo que conocemos de los visires islámicos es aplicable a los visires sasánidas. Su poder era limitado, excepto en tres puntos: no podía nombrar a su sucesor, no podía retirarse del cargo y no podía destituir sin autorización a los funcionarios nombrados por el rey. Era o tenía a su cargo a los dirans, o secretariados, que se ocupaban de la correspondencia real y de los asuntos del Estado. Estos dirans incluían asuntos de justicia, nombramientos, guerra y finanzas. El director de las finanzas tenía a su disposición a los agentes encargados de recoger el tributo, y su cargo era, consecuentemente, la base misma del Estado sasánida.

(o()o( Régimen tributario )o(

Conocemos principalmente el sistema de tasas del Imperio sasánida a través de fuentes árabes y sirias, referidas a las reformas de Cosroes I(531-579). Por contraste, a través de ellas se pueden reconstruir algunos aspectos de los períodos anteriores. La reforma de los impuestos de Cosroes I exigía la medición de la tierra. A partir de aquí el impuesto se fundaba en el catastro; anteriormente es obvio pensar que dependía del resultado de la cosecha. Antes de la reforma, la recolección no podía iniciarse hasta que no llegase el funcionario del fisco para hacer la tasa. Conocemos su término técnico: el director del impuesto o, más precisamente, el jefe de los agricultores. Esto permite inferir que sobre la agricultura recaía la mayor carga impositiva. No sabemos si el impuesto se hacía en dinero o en productos, o si ambos sistemas se alternaban. Parece ser que dependía del tipo de las cosechas, esto es, de su abundancia o de su pobreza. Si eran abundantes, o cuando existían excedentes, se exigía dinero, al descender el precio en el mercado. Si la cosecha era pobre y aumentaba el precio, se reclamaba el pago en productos. La fijación del importe de las cuotas de impuestos no sólo se hacía segun las condiciones de los cultivos, sino de acuerdo con la distancia que separaba las tierras de las ciudades. Los distritos próximos a las ciudades abonaban la tasa más elevada y la cuota disminuía segun se alejaban de las ciudades. Por ello, las tierras que rodeaban el centro urbano pagaban más; y las más alejadas, menos. Las tierras en torno a ciudades de fundación real pertenecían al rey; las de los distritos más alejados, a los nobles o aristócratas terratenientes. De ahí la gran importancia en el Imperio sasánida de la fundación de ciudades, que como señaló un historiador, es el reflejo de la lucha entre lo monarquía y los terratenientes. Crear ciudades nuevas no significa solamente fundaciones ex novo, sino que bastaba con dar un nombre regio nuevo a las ya existentes para conseguir el estatuto de fundación real. Ardashir fundó ocho ciudades, y Shapur I siguió sus pasos. No se reazizaron fundaciones reales nuevas en las zonas o regiones sometidas a la autoridad real y se buscó la dominación directa de los terratenientes nobles. La guerra era, naturalmente, un medio de complementar el presupuesto. El botín podía llenar el vacío de las arcas. Los terratenientes, por su parte, que estaban obligados a proporcionar soldados, exigían también participar del botín. El rey podía, no obstante, obtener ventajas mediante dos sistemas suplementarios: el uso de los prisioneros y los pagos regulares que exigía a Bizancio cuando se firmaba una paz. Los prisioneros romanos eran muy apreciados por su capacidad, conocimientos y habilidad -recuérdense los prisioneros capturados en Antioquía por Shapur y transportados a la nueva fundación, Gundeshapur-. Fenómeno parecido se observa en la fundación de Erwan-i Kerja, que ocupó el lugar de la antigua Susa, y cuya población fue reclutada entre prisioneros tomados en las provincias romanas orientales durante el reinado de Shapur II. Sus restos permiten hacerse una idea de cómo eran estas fundaciones reales. Sus dimensiones eran enormes -más de 20 Km-. La circunferencia del palacio real medía un kilómetro. Una intrincada red de canales bordeaba la ciudad. Una cuarta parte de la ciudad estaba destinada al alojamiento  de la guarnición real. Las murallas reforzadas con torres circulares la hacían casi inexpugnable.

(o()o( Industria, comercio y comunicaciones )o(

Un famoso viajero chino, Hiven Tisang, describe la situación económica de los paises occidentales a comienzos del siglo VII d. J.C. y concretamente enumera los productos y base económica del Irán:  El pais produce oro, plata, cobre, crístal de roca, perlas raras... sus artesanos saben trabajar a la perfección los brocados de seda fina, los paños de lana, los tapices, etc. Los sasánidas tenían la costumbre de usar mano de obra extranjera para introducir nuevas industrias o para trabajar en sus regiones desérticas. Estos trabajadores eran prisioneros de guerra fundamentalmente romanos. El país estaba surcado por varias rutas caravaneras, que llevaban de Ctesifonte a Hamadán y de aquí al Golfo Pérsico, al Mar Caspio, a la India o la China. Con el Imperio romano el comercio era igualmente activo: Nisibis y Batna eran dos de los puntos de encuentro más importantes. Tanto el historiador Amiano como la Expositio Totius Mundi así lo atestiguan. El único producto cuyo comercio estaba prohibido era el hierro, para que no pudiese ser utilizado para hacer armas, dice el autor de la Expositio. Otros objetos de comercio eran la seda, las perlas y piedras preciosas, las especias y los narcóticos.

(o()o( La administración provincial y el ejército )o(

Estaba basada en la antigua división en satrapías que hemos visto eran gobernadas por miembros de la familia real. Las fronteras no estaban siempre nítidamente definidas. A su vez, las provincias se dividían en distritos subdivididos en cantones, a cuyo frente estaba un gobernador noble del que dependían los cabecillas o alcaldes de los pueblos. Los administradores de las provincias parece que tuvieron más funciones militares que administrativas. El mando del ejército estaba en manos de un comandante supremo, el Eranspabad. El cargo era hereditario y siempre, durante los tres primeros siglos del Imperio, estuvo en manos de un miembro de la familia real. Cosroes I suprimió este cargo y encomendó el mando a cuatro generales responsables cada uno de ellos de las tropas en las cuatro partes del país -norte, sur, este y oeste-. El objetivo de la norma, se comprende inmediatamente, era que no estuviese en manos de una sola persona el poderío total de todos los hombres en armas. El sistema no dio los resultados esperados ya que los generales de las distintas regiones contribuyeron grandemente a la disgregación y desintegración de la unidad imperial. El ejército sasánida estaba basado principalmente en la caballería acorazada (cataphractarii), que los ejércitos romanos adoptaron en alguna ocasión, y que resultaba de eficacia más psicológica que real. Los arqueros a caballo constituían otro componente del ejército de gran movilidad y peligrosidad. Los elefantes causaban miedo, destrozos y provocaban la huída del enemigo; pero no eran tampoco muy eficaces. La masa de infantería, en fin, conseguía sus objetivos principalmente gracias a su numero incontable. Quizá las tropas más importantes fuesen las auxiliares, integradas por los ejércitos de los pueblos vasallos de las fronteras; así las tropas de Albani y Kushan, los chionitas y la caballería armenia. Los sasánidas desarrollaron una notable literatura técnica dedicada a la táctica militar, con toda clase de detalles sobre organización del ejército, tratamiento de prisioneros, uso de la caballería, momento y lugar apropiado para la batalla, etc.

(o()o( Magos )o(

En su origen los magos fueron una tribu del pueblo medo que tenía el privilegio del sacerdocio. Conforme el zoroastrismo se extendió por las regiones occidentales (Media y Persia propiamente dichas) los magos se convirtieron en los jefes espirituales de esta religión. Otra vez Amiano precisa su función: Los magos, salidos de una misma tribu, dedicados al servicio de los dioses. Los magos y la nobleza feudal sasánida corren destinos paralelos, pero ningún señor feudal fue o perteneció a los magi. Ellos constituyen lo que se podría denominar la iglesia sasánida. Dirigen y están presentes en la vida de cada ciudadano. Agatias describe así su actividad: ""Todos reverencian a los magos y los miran con profunda veneración. Todos los asuntos públicos se organizan según sus consejos y predicciones... entre los persas no hay nada justo o legítimo si no es confirmado por un mago"". Gozan de una independencia grande, poseen tierras y riquezas en abundancia y constituyen un Estado dentro del Estado. En época de Shapur II era la Media, especialmente la región de la Atropatena, el país de los magos. Allí vivían, al decir de Amiano, segun sus propias leyes, en sus villas de campo, sin protección alguna. Constituían la gran clase de los eclesiásticos inferiores. A la cabeza de ellos se encontraban los mobads, que dirigían y regían los distritos eclesiásticos en los que se dividía el país. El gran pontífice o el papa del zoroastrismo era el mobadan mobad, que ostentaba la dirección suprema en los asuntos eclesiásticos y las decisiones teóricas de teología dogmática y cuestiones prácticas de política eclesiástica. Es el rey quien nombra al mobadan mobad y éste era su mentor espiritual y guía moral. Al frente de los templos se hallaban los herbads, servidores del fuego. Al-Tabari cuenta que Cosroes hizo construir templos del fuego a los que proporcionó 12.000 herbads para que celebrasen las murmuraciones de las plegarias y los encantamientos. Jefe de estos herbads fue Tansar, que colaboró con Ardashir en la reorganización de la Iglesia oficial. Sabemos por Al-Tabari que entre las funciones religiosas -o además de ellas- los herbads eran también administradores de la justicia. Los sacerdotes tenían que cubrir funciones multiples: confesar, dar la absolución, ejecutar las purificaciones rituales y estar presentes en todas las ceremonias religiosas. Eran omnipotentes en la vida cotidiana ya que ésta estaba también repleta de acciones religiosas: había que hacer la plegaria al Sol cuatro veces al día; y a la luna, al fuego, al agua, agachándose y levantándose en cada acción, cuando uno se lavaba, o cuando iba a hacer sus necesidades, o cuando se cortaba el pelo, o cuando se ponía el cinturón o al encender una lámpara. Conocemos todos estos detalles -y otros muchos interesantísimos- a través del Código eclesiastico y el Código ritual de El Avesta sasánida. En fin, además de la función religiosa, los magos-sacerdotes estaban encargados de la educación.

(o()o( Palacios )o(

En Firuzabad, en la región de Fars, se encuentra el primer palacio sasánida, mandado construir por Ardashir. Su estructura es de una estricta simetría axial. El iwan central con su cúpula da paso al patio en torno al que se establecen las habitaciones del harén; y en él, las fuentes de agua, el jardín y la residencia propiamente dicha se mezclaban en una perfecta combinación. El palacio de Cosroes II (591-628), en Kasr Shirin, seguirá aún este modelo estructural. Cúpulas y arcos, simetría axial, grandiosidad en las dimensiones, patios centrales bordeados de salas (iwanes), son las características de estos palacios sasánidas cuyo máximo exponente es el palacio de Ctesifonte (llamado hoy Taq-i Kisra). Su patio abovedado de 28,40 metros de alto y de 49 metros de largo conserva aún la fachada dividida en dos registros horizontales donde se alternan nichos y columnas. Hoy sólo queda el lado izquierdo de la fachada porque el derecho se derrumbó en 1880, como resultado de un terremoto. Sólo los textos literarios nos pueden dar una idea de cómo era y estaba decorado por dentro. Pinturas y alfombras de seda, mosaicos multicolores y decoración de estuco con temas vegetales y geométricos. En Bishapur -en el palacio construido por Shapur I tras su victoria sobre Valeriano- se conservan, sin embargo, los mosaicos y la decoración de fuerte influencia sirio-romana. Fue justamente este rey quien impulsó la llegada de artistas y artesanos de Occidente a la corte; sin duda, los prisioneros de guerra romanos fueron usados también para estos menesteres.

(o()o( Relieves en la roca )o(

Los reyes sasánidas impulsaron la tradición de los bajorrelieves tallados en la roca, de larga tradición irania. Más de treinta relieves se han encontrado en Fars, provincia de la que era oriunda la nueva dinastía. La temática de estos relieves va desde escenas de la vida cotidiana del rey, hasta escenas de batallas, investiduras, triunfos o del monarca con su familia. Muy pocos llevan inscripción y la identificación de los reyes se hace a través del estudio de los detalles de sus coronas, bastante bien establecidos en las monedas. Los de Naq-i-Rustam representan a Ardashir recibiendo la investidura del dios Ahura-Mazda o el triunfo de Shapur I sobre Valeriano, o el de Shapur II sobre el emperador Juliano. En ellos el rey está representado en figura mayor que el tamaño natural siempre sobresaliendo sobre sus enemigos o acompañantes. No se puede decir que sean representaciones siempre estáticas, porque hay escenas de batallas o combates singulares. La tendencia a la frontalidad, el hieratismo y la simetría son sus características más sobresalientes.        

        

(o()o( Relieves en oro y plata )o(

Más de cien ejemplares de platos o discos de plata y oro de esta época se conservan hoy en los museos del mundo, sin contar vasos, botellas y otros objetos. En el arte de la toréutica sobre metales preciosos los artesanos y artistas de época sasánida fueron consumados especialistas. La temática más frecuente es el rey en sus diversas actitudes y acciones: en la caza, en la investidura, durante la audiencia, o adininistrando justicia. Estos objetos constituían la vajilla real o los objetos de regalo a los altos dignatarios, ofrecidos con motivo de un aniversario señalado o en recuerdo de una acción distinguida. De ahí que la imagen real sea omnipresente, porque también su presencia debe ser universal. El clímax de esta producción se puede situar en los ss. III y IV d. J.C., siendo las producciones posteriores una imitación de sus modelos. La influencia estilística de estos objetos en las artes occidentales durante la Edad Media es notable, tanto desde el punto de vista iconográfico como técnico. La estética sasánida influenció igualmente e inspiró los frescos budistas; pero su verdadero heredero es el arte islámico.

 
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