Sátrapa
La palabra sátrapa viene del antiguo persa y significa "protector de la tierra, del reino, del poder". Eran los gobernadores enviados por el Rey a las distintas demarcaciones (satrapías) en que el territorio del imperio persa aqueménida estaba dividido. De poder absoluto dentro de su territorio, debían rendir cuentas al Rey de su gestión. Dicho cargo existía ya con anterioridad a la ascensión de Darío al trono, pero fue él quien lo organizó sistemáticamente. Las funciones del sátrapa se centraban fundamentalmente, en: 1. Controlar el orden en su provincia, 2. Recaudar el tributo y enviarlo al rey, 3. Actuar como juez supremo, 4. Acaudillar (aunque no siempre) las tropas acantonadas en la provincia y mantenerlas convenientemente, 5. Derecho a declarar la guerra a tribus insurrectas, 6. Potestad de acuñar monedas de plata, 7. En ocasiones, el cargo era hereditario. No obstante, el Rey también disponía de medios para limitar el poder de los sátrapas, que, con tan amplias atribuciones, eran verdaderos virreyes. Nombrar "secretarios reales" era uno de los medios de los que el poder central persa se valía para limitar el poder de los sátrapas, dentro de una serie de medidas tendentes todas ellas a ese fin: 1. Nombrar miembros de la casa real como sátrapas de las provincias más importantes, para asegurarse así su fidelidad, o bien dar a un sátrapa por esposa a una hermana del rey. La medida, sin embargo (como lo prueba el caso de Ciro el Joven, que se sublevó contra su hermano Artajerjes II), no siempre era eficaz. 2. Dividir la autoridad satrápica: cada sátrapa tenía un sátrapa vecino que, por lo general, no se hallaba con él en buenas relaciones; además, existían gobernadores subordinados con considerables poderes y acceso directo al rey. 3. Limitar la autoridad militar de los sátrapas: los comandantes de las tropas reales (sobre todo de las guarniciones en fortalezas situadas en puntos estratégicos) eran, por lo general, nombrados por el rey (y estos generales podían tener territorios de su propiedad). A ello hay que añadir la inspección anual de carácter militar que era realizada por el rey o sus representantes y que contribuía a mantener el control real sobre las tropas. 4. La fidelidad general de las personas de nacionalidad persa a la dinastía reinante. 5. Un número de funcionarios especiales dependientes directamente de la autoridad del rey: además de los secretarios reales, una serie de delegados (los "ojos del rey" por ejemplo) que podían ser enviados a inspeccionar ocasionalmente las distintas satrapías.

