Satrapía
Provincia del Imperio persa Aqueménida. Darío I dividió el Imperio persa en veinte satrapías, cada una de ellas debía contribuir al tesoro imperial con una suma anual fijada en los edictos reales. Las satrapías eran: Jonia, Lidia, Frigia, Cilicia, Siria-Palestina, Egipto, Gandara, Susiana, Babilonia-Asiria, Media, Hircania, Bactriana, Armenia-Urartu, Carmania, Aracosia, Partia, Gedrosia, Fuentes del Tigris y Éufrates, Cólquida e India. Cada una conservaba su propia administración y eran dirigidas por gobiernos semiautónomos de carácter hereditario; algunos de estos gobernantes eran parientes suyos y estaban supervisados por oficiales que daban cuenta directa al rey y solo a él. Este sistema permaneció prácticamente intacto hasta Alejandro III Magno. Tributaban el diez por ciento de la renta territorial en oro y plata para la corte, el ejército y las obras públicas, excepto la satrapía del Indo (la XX) que tributaba más oro. En la inscripción de Behistun se mencionan veintitrés, en la de Persépolis veinticuatro y en Naqsh-i-Rustam se citan veintinueve o treinta, pues se incluyen las últimas conquistas de Darío.

