Cisne

Ave consagrada a Apolo como a dios de la música, porque se creía que el cisne, poco antes de morir, cantaba melodiosamente. Por esto dijo Pitágoras, que esta ave se parecía a un alma que jamás muere, y que su canto antes de morir viene de la alegría que experimenta porque va a ser librada de su cuerpo mortal. Platón parece ser de la misma opinión; y algunos otros dicen que está consagrada a Apolo, porque goza del don de prever los bienes de la otra vida, de los cuales espera gozar después de su muerte. Ovidio coloca los cisnes en los Campos Elíseos. Estaban tarnbién consagrados a Venus, ya por su maravillosa blancura, ya por su temperamento bastante semejante al de la diosa del deleite. La carroza de Venus es tirada algunas veces de cisnes. Júpiter se transformó en esta ave para engañar a Leda.
 
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