Citerón
Joven estimado de Tisífone, la cual temiendo espantarle si se declaraba bajo su verdadera forma, recurrió a una tercera persona. Furiosa de sus desprecios, arrojó una de las serpientes de su cabeza contra el desgraciado joven. La serpiente se le enroscó por el cuerpo y lo despedazó. Después de muerto fue transformado en una montaña que tiene su nombre.

