Aparejo

Los métodos de construcción variaron en Roma, desde los primeros monumentos conocidos. Lo esencial fue recurrir al hormigón entre los paramentos, substituyendo a la técnica griega de la construcción en piedras de talla en todo el espesor de los muros. En una cierta medida, el aparejo de la albañilería permite dar una fecha, por lo menos aproximada, de los monumentos. Los arqueólogos distinguen varios aparejos, de los cuales los principales son: )o( Opus siliceum (o aparejo poligonal, llamado a veces ciclópeo o pelásgico), formado de grandes bloques en bruto, poligonales, simplemente imbricados los unos en los otros. Largo tiempo considerado como muy arcaico, este aparejo parece en realidad datar del siglo IV a.C.. )o( Opus quadratum, formado de piedras de talla superpuestas: las dimensiones de las piedras, su naturaleza, las marcas de canteros varían según las épocas. )o( Opus incertum, formado de un núcleo de hormigón recubierto de un paramento formado de pequeñas pirámides de piedra toba dispuestas irregularmente. Siglo II a.C.. )o( Opus reticulatum, la misma técnica que para el precedente, pero el revestimiento adopta la forma de una red cuyas mallas son regulares. Mediados del siglo I a.C.. )o( Opus testaceum, el mismo núcleo de hormigón que en los aparejos anteriores; el revestimiento está formado de ladrillos dispuestos en lechos sucesivos y unidos por un mortero que varia según las épocas. )o( Opus mixtum, uniendo para los paramentos el ladrillo, la piedra de talla, y, a veces, el reticulado. )o( Ver, Opus.
 
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