Heliogábalo

o Elagábalo o Heliagabalus o Elagabalus (Marcus Aurelius Antonius) (ca.203-222). Su nombre original era Vario Avito Bassiano y era, con sólo catorce años, sacerdote hereditario del Dios-Sol (Elah-Gabal) en Emesa (Siria). Heliogábalo era popular entre las legiones apostadas en Siria por su belleza y por las vistosas ceremonias que presidía. El joven Bassiano era hijo de Julia Soemías y de Sexto Vario Marcelo. En el 217, tras el asesinato de Caracalla, su abuela Julia Mesa, hermana de la emperatriz Julia Domna, al ser desterrada de la corte imperial por el nuevo emperador Macrino, se lo llevó de Roma con ella de vuelta a Emesa junto con su primo Severo Alejandro. Al año siguiente, con catorce años, Heliogábalo se convirtió en augusto (emperador) gracias a las artimañas de su abuela y a las mentiras de su madre, Julia Soemías, que afirmaba que Heliogábalo era hijo bastardo de Caracalla. Se libró una batalla el 2 de junio del 218 cerca de Antioquía entre los seguidores de Heliogábalo y los de Macrino en la que este último murió, tras abandonarle una buena parte de su ejército por el atractivo muchacho. Fue proclamado emperador con el simbólico nombre de "Marco Aurelio Antonino", que ya Caracalla había adoptado, al que añadió su cognomen de Heliogábalo (o Elagábalo) en su condición de defensor del culto al sol. Tras la muerte de Macrino, durante diecisiete años, el poder fue ocupado por los dos jóvenes vinculados con la familia imperial, en la que sobresale la influencia de Julia Mesa, hermana de la difunta emperatriz Julia Domna y abuela de ambos emperadores. Heliogábalo pasó el invierno en Nicomedia, en Bitinia, y llegó a Roma en setiembre del 219. En su larga estancia en Oriente Caracalla había desplegado una intensa actividad no sólo militar, sino también religiosa, visitando los principales santuarios y potenciando los cultos locales, que fueron rápidamente asimilados por los soldados. Pero la implantación de éstos en Roma resultaba difícil, sobre todo tratándose de una religión oriental de corte monoteísta que chocaba abiertamente con las creencias politeístas de la religión romana tradicional. La llegada de Heliogábalo a Roma, vino no obstante precedida de una reconciliación con el Senado y el ejército, que no evitó la ejecución de los principales colaboradores de su predecesor (el prefecto del pretorio Juliano Néstor, varios gobernadores provinciales y algunos legados legionarios). También la plebe recibió el primer congiarium de los cuatro que otorgó el emperador en sus escasos cuatro años de reinado. Se intentaba así crear un clima propicio a la nueva familia imperial siria instalada en Roma trayéndose consigo el "betilo" de "El Gabal", al que pronto se erigiría un templo en el Palatino. Mientras que Heliogábalo se dedicaba al culto de "su" dios, su prefecto del pretorio, también de origen oriental, Publio Valerio Comazón Eutichiano; su abuela, Julia Mesa, y su madre, Julia Soemías, se dedicaban a convencer al pueblo y Senado romanos de la conveniencia de adoptar el sincretismo del culto solar como religión oficial, a la que podían adscribirse otros cultos romanos tradicionales. De creer a la Historia Augusta, sus tutoras llegaron a constituir una especie de "senado femenino" (senaculum mulierum) encabezado por las propias "Augustas", quienes adoptaron este nombre reservado generalmente, y no siempre, a las "esposas" del emperador. EI aspecto extravagante de este joven princeps, vestido al uso de un "rey" oriental, así como su manifiesta incapacidad militar, tenía tan sólo dieciocho años cuando murió en marzo del 222, contribuyeron a forjar una de las peores imágenes que la historiografía antigua ha dejado de un emperador romano: de vida licenciosa (de sus tres matrimonios, uno fue con una vestal), irreverente con la religión romana tradicional, déspota (introductor en Occidente de la práctica de la "proskynesis"), marioneta en manos de su superprefecto (del pretorio y de la ciudad) y de sus protectoras (abuela y madre), en fin, frenético y caprichoso. Por ello no es extraño que ya en 221 adoptara a su primo Alexiano, hijo de Julia Mamea, como "césar", quien tomó el nombre de Marco Aurelio Severo Alejandro con sólo trece años. La forzada adopción de Alejandro significaba de hecho el fin de Heliogábalo, porque su madre se preocupó de reconciliarse con el ejército en favor de su hijo. Un motín de pretorianos acabó con la vida de Heliogábalo y su madre Soemías (11 de marzo del 222), antes que Mamea, la hermana de ésta, y su sobrino, el nuevo "césar", llevaran a cabo sus planes de hacerse con el control del poder imperial.
 
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