Filipo I
Marco Julio, "Filipo el Árabe" (Marcus Iulius Verus Philippus) (siglo III). Era hijo de Julio Marino, que fue asesinado durante el imperio de Filipo. Siendo gobernador de Mesopotamia, acompañaba a Gordiano III en su campaña pártica del 242 y fue nombrado prefecto del pretorio en sustitución de Timesiteo. Conspiró contra Gordiano III, lo asesinó y fue proclamado emperador (244). Con la proclamación de Filipo (244-249), de nuevo un ecuestre ocupaba el trono imperial de Roma, el tercero en menos de treinta años, en correspondencia con el protagonismo alcanzado por los viri militares en la administración del Imperio. Filipo procedía del Haurán, una región de Arabia y había seguido una carrera estrictamente militar como su hermano Prisco, a quien confió la prefectura del pretorio. Deseoso de tener el apoyo del ejército, el nuevo emperador no reparó en medios para lograr títulos militares: concertó una paz con los persas que, aunque incluía la cesión de Osroene y Armenia, le valió los títulos de "Persicus y Parthicus Maximus". Llevó a cabó diversas campañas en la zona danubiana contra cuados y carpos, al término de las cuales se proclamó Germanicus y Carpicus Maximus. Pero adoptó también otras medidas que le enfrentaron no sólo con una parte del Senado, sino también con algunos sectores del ejército: en 246 nombro "césar" a su hijo Filipo "el Joven", que sería elevado a "Augusto" al año siguiente; proclamó "Augusta" a su esposa, Maria Otacilia, e incluso forzó al Senado a declarar divus a su padre Marino, un hecho sin precedentes tratándose de un personaje irrelevante en la vida pública romana; además fue conciliador con las minorías religiosas y, particularmente, con los cristianos, por lo que los textos edesiásticos le considerarían luego el "primer emperador cristiano"; no obstante, la celebración del milenario de la fundación de Roma el 21 de abril del 247 fue realizada con juegos y espectáculos de la más pura tradición pagana. Por su parte, en el ejército fronterizo surgieron los levantamientos ante la presión bárbara de los godos y otros pueblos a los que Filipo había negado el pago de los tributos estipulados: en Capadocia, Jotapiano; en el Danubio, Pacaciano, y en Siria, Uranio se proclamaron emperadores, probablemente más con la intención de fundar reinos independientes que como auténticos "usurpadores" disputando a los emperadores legítimos el gobierno del Imperio. Mientras que Prisco restablecía sin excesiva dificultad la situación en Oriente la península balcánica fue ocupada por los godos devastando el territorio y saqueando las ciudades. Filipo encomendó la campaña gótica a Decio, entonces prefecto de Roma y uno de sus más próximos colaboradores. La victoria de Decio en las fronteras concluyó con la proclamación de éste como "emperador" por las tropas danubianas, título al que en vano pretendió renunciar para reconciliarse con Filipo, puesto que éste decidió enfrentarse con su rival a su llegada a Italia. La confrontación cerca de Verona a finales del 249 se saldó con la muerte de Filipo. Ver, Prisco, Shahba.

