Joviano

Flavio (ca.332-364). Emperador romano entre los años 363-364, nació en Singidunum (Belgrado), en Pannonia. Había sido pretor doméstico del emperador Juliano y sirvió en su campaña en Persia. La inesperada muerte de Juliano planteó de nuevo un problema sucesorio, pero ante todo puso al descubierto problemas que habían permanecido latentes durante décadas, como la manifiesta división del ejército imperial en dos facciones dominantes: una asiática y otra gala. Reunidos los jefes del ejército decidieron nombrar a Flavio Joviano, un simple oficial de origen ilirio que ocupaba el puesto de primicerius domesticorum. Las razones de esta propuesta no son claras, pero apuntan hacia una falta de consenso, de un lado, y hacia la búsqueda de un candidato imparcial no comprometido directamente con ninguno de los sectores del ejército, de otro lado, aparte de la condición de "cristiano" del nuevo emperador. En efecto, parece que la propuesta de Joviano se produjo tras la negativa de Salutio Secundo, un militar galo amigo de Juliano a quien éste había confiado la prefectura del pretorio de Oriente, en aceptar el nombramiento pretextando razones de edad. Seguramente fue él mismo quien propuso a Joviano como una solución de compromiso para evitar el vacío de poder, si no una auténtica guerra civil. Además Joviano tenía el mérito de haber sido penalizado por Juliano por su condición de cristiano cuando era un simple tribuno. En estas circunstancias, el nuevo emperador tenía ante sí dos misiones importantes. La primera, concertar la paz con los persas: se concluyó un tratado que, aun no correspondiéndose con los éxitos militares de Juliano, resultaba menos lesivo para los romanos que mantener una guerra permanente en la frontera oriental; se les cedió el territorio que había ganado Diocleciano en el 297 y se abandonaron las ciudades de Nisibis y Singara. La segunda era en realidad una batalla política: lograr el reconocimiento del nuevo emperador en Occidente, misión que fue confiada a su suegro, Luciliano, y a un oficial panonio llamado Valentiniano, el futuro emperador, mientras que Joviano se encargaba personalmente de dirigir la retirada del ejército imperial hacia Asia Menor. En tan sólo nueve meses de reinado Joviano puso en práctica un programa de reformas tendentes a devolver a la sociedad imperial la estabilidad interna perdida durante las últimas décadas en las que se habían extremado las posiciones de paganos y cristianos. Por esta razón Joviano se mostró tolerante con ambos grupos, no anulando los privilegios otorgados por Juliano, pero devolviendo a los cristianos los bienes que les habían sido recientemente confiscados. Esta conducta política fue celebrada por unos y otros hasta el punto de que en 364 la emisión de medallones senatoriales de propaganda política con motivos paganos (contorniati) es realmente desorbitada, mientras que la tolerancia con paganos y cristianos es enfatizada por Temistio ante el Senado de Constantinopla. Cuando Joviano volvía a Constantinopla murió de repente, probablemente envenenado, en Dadastana (Bitinia), tras ocho meses de reinado, el 17 de febrero del 364.
 
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