Aqua Appia

El más antiguo acueducto romano. Data de 312 a.C. y llevaba el agua al Circo Máximo. Salía de un manantial situado a unos once kilómetros de Roma y tenía una longitud efectiva de 16.500 m. No recorría levantada sobre el terreno, en la proximidad de la ciudad, sobre muros de sostenimiento o sobre arcos, más que ochenta y ocho metros. Esta técnica rudimentaria solía tener una consecuencia desastrosa: el acueducto, a partir del manantial perdía rápidamente altura y el agua llegaba a su depósito final sin ninguna fuerza, lo que impedía, naturalmente, toda distribución a presión. El agua iba a un simple estanque donde cada cual iba a sacarla. El exceso se perdía en las cloacas o bien era vendido a los tintoreros, lavanderos o a los propietarios de baños privados, que la hacían recoger y transportar por sus esclavos. Fue completamente reparado en 144 a.C..
 
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