Caronia
Cueva cerca de Nisa, ciudad del Asia menor, en una aldea llamada Acharaca. Había allí, dice Estrabón, un bosque sagrado, con un templo dedicado a Júpiter y a Plutón. Los enfermos que tenían alguna confianza en estos dioses iban a esta aldea, donde habitaban cerca de la caverna, con los sacerdotes. Estos invocaban los dioses. Conducían de cuando en cuando los dolientes a la cueva, y estaban allí muchos días seguidos sin tomar alimento. El lugar es inaccesible y pernicioso a cualquier otra persona. Todos los años se celebraba en Acharaca una fiesta que atraía mucha gente, en la que hacía el medio día, salían los jóvenes del gimnasio desnudos y untados de aceite, tomaban un toro y lo dirigían a la caverna. Luego que lo soltaban y se había internado un poco, caía muerto.

