Teodorico II

(426-466). Rey de los visigodos, hijo segundo de Teodoredo o Teodorico I. Asesinó a su hermano mayor Turismundo para acceder al trono (452). Su reinado se caracterizó por una continua cooperación con Roma. Conocedor de la debilidad de Roma, en el año 455 hizo elegir emperador a Avito, antiguo maestro y amigo suyo. Emprendió una campaña contra su cuñado Requiario o Riciario, rey de los suevos, el cual, rompiendo el pacto que había entre ambos, invadió la Cartaginense y llegó hasta la Tarraconense. Requiario se retiró hacia sus Estados, pero fue alcanzado y derrotado en Astorga y, para completar su victoria, Teodorico se apoderó de Braga y Oporto y ejecutó al monarca suevo y a Acliulfo, gobernador de Galicia, que se había rebelado. La noticia del destronamiento de Avito, llevada a cabo por Ricimero, le hizo regresar a la Galia. A la muerte de Avito, asoló las provincias limítrofes, y redujo casi a cenizas a Lyon. Pero a pesar de los esfuerzos de Teodorico, Ricimero fue el verdadero dueño del Imperio hasta la elección de Flavio Juliano Mayoriano. El ejército del nuevo emperador Mayoriano, le obligó a levantar el sitio que había puesto a Arles. Mayoriano fue asesinado por Ricimero, e hizo elegir a Libio Severo. Agripino, que gobernaba en el sur de las Galias en rivalidad con Egidio, entregó a Teodorico la Narbonenese, con el fin de que éste reconociese la autoridad del emperador Severo. Con esta donación el reino de Tolosa accedió al Mediterráneo y Teodorico hubiera extendido sus conquistas hacia el norte de no impedírselo el ejército francorromano, mandado por Egidio, que le derrotó en Orleáns en el año 463. Posteriormente luchó con los suevos de España, contra los que le habían pedido auxilio los hispanorromanos, atemorizados ante las incursiones de Remismundo. Firmó un tratado de paz con éste en el que se delimitaban las respectivas zonas de ocupación de la Península. Después de ratificar esta alianza en el año 464, regresó a la Galia donde fue asesinado por su hermano Eurico.
 
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