Timeo
(ca.356-260 a.C.). Historiador griego natural de Tauromenio (Sicilia). Fue hijo de Andrómaco, quien realizó una nueva fundación de Tauromenio en el 358-357, con lo que se convirtió en legislador de la ciudad y mantuvo su amistad con Timoleón. Cuando Agatocles conquistó las ciudades más importantes de Sicilia en el 343 perdió estas prerrogativas y su hijo Timeo hubo de abandonar la isla. Timeo vivió durante 50 años en Atenas, donde fue discípulo del isocrático Filisco y entró en contacto con la escuela del Perípato. Según Luciano de Samosata, Timeo vivió hasta los 96 años, pero no hay noticias seguras sobre su vuelta a Sicilia (algunos autores consideran que volvió a su patria en el reinado de Hierón II). Sus Historias en 38 libros, de las que se conservan unos 164 fragmentos, es conocida indirectamente por el amplio uso que de ella hizo como fuente Diodoro. Comienzan con una introducción geográfica y etnográfica (1-5) que incluye información sobre la colonización y las relaciones entre las distintas ciudades. La ascensión al poder de Dionisio I marca el final del libro 15, y las tiranías de Dionisio I y Dionisio II abarcan los libros 16 a 33. Agatocles, que murió en el 289, aparece tratado de manera extensa en los últimos cinco libros. Con esta obra, Timeo aspiraba demostrar la importancia de Sicilia y su contribución al helenismo. Además de estas noticias sobre su patria, Timeo incluía relatos acerca de Italia, de Libia y de la propia Grecia. A este núcleo principal, se le añadieron más tarde unos libros Sobre Pirro, en los que probablemente se llegaba hasta el año 264. Hay estudiosos que consideran que incluso los libros dedicados a Agatocles pudieran ser también tardíos. En la historia de Timeo se deja sentir su formación bibliotecaria, algo que criticó duramente Polibio, quien se quejaba de su erudición teórica, de no verificar su material y por no hacer investigación histórica. El período de composición de su obra lo pasó en la retaguardia, no viajó, empleó evidencias de segunda mano, en su mayor parte de autores anteriores, y no tuvo experiencia militar o política. Por otra parte, debió de aprender mucho de la enorme experiencia de su padre. Sin embargo, y a pesar de sus críticas, el propio Polibio reconoció su pulcro cuidado en la cronología, por lo que engarzó su obra con la de Timeo. Esta preocupación por la cronología llevó a Timeo a escribir una precisa lista que combinaba los años de las Olimpíadas con los nombres de los vencedores de cada año, los nombres de los reyes y éforos de Esparta, los arcontes epónimos de Atenas y los de las sacerdotisas del templo de Hera en Argos, para dar como resultado un sistema fiable de datación comparativa. Por lo demás, la obra de Timeo fue en su momento una de las mejores historias del occidente griego, marcado en su devenir por las rivalidades continuas entre griegos y bárbaros. Timeo se dio cuenta además de la importancia de Roma, lo que le llevó a ocuparse de sus orígenes y de su crecimiento como potencia política y militar. En cuanto a su estilo, muestra su esmerada formación retórica e incluso Cicerón lo incluyó en el número de los asianistas, aquéllos que pretendían impresionar al público con sus juegos de palabras y artificios. Fue extremadamente crítico con otros historiadores, de forma que sus detractores lo apodaron "Calumniador". Tuvo un impacto considerable en el arte de escribir historia y fue el primer historiador griego en implicarse con los romanos.

