Trajana
Columna. Obelisco de la Roma Clásica, conservado en la ciudad de Roma. La columna Trajana es el único monumento que permanece intacto de los elementos que conformaron el conjunto del foro de Trajano. Fue levantada en el año 113, bajo a dirección del arquitecto Apolodoro de Damasco. Sobre ella se esculpieron cerca de 200 m de bajorrelieves, donde se narran las campañas del emperador Trajano contra los dacios. El tremendo fuste está erigido sobre un pedestal cúbico que contenía el sepulcro del emperador hispano, y en su superficie se describen puntualmente, a modo de epitafio, las campañas que desarrolló en la región del Danubio. Las escenas se suceden unas a otras, sin un marco de separación entre un asunto y el siguiente; el sentido de la narración de cada una viene determinado por la agrupación de sus personajes, integrados en una acción descrita con minucioso detalle. De estas escenas destacan: la construcción de un puente sobre el Danubio, el asalto a una fortaleza, o el vadeo de un río. Junto a las escenas se encuentra esculpido un rótulo gigantesco, que recorre helicoidalmente el fuste de la columna Trajana, donde se narra, a modo de crónica, las expediciones militares de Trajano. Éste es el protagonista de todos los relieves; siempre presente en ellos, aparece retratado en más de 70 ocasiones, ordenando las marchas, dirigiendo las construcciones, interviniendo en las batallas. El realismo es la característica dominante en la realización del relieve, adquiriendo en muchas escenas un acercamiento extraordinario a la realidad, permitiendo diferenciar con absoluta nitidez el sentido dramático que impregna representaciones como la derrota de los bárbaros, o los sufrimientos de la guerra, de la serenidad presente en las escenas de la paz, cuando los jefes bárbaros prestan acatamiento al emperador, que generosamente acoge a los vencidos; el realismo es igualmente fuerte en las escenas pintorescas del campamento y la vida militar. Los relieves de esta columna pueden considerarse como los mejores ejemplares de la escultura romana de carácter histórico. Se encuentran plenamente alejados del idealismo helénico, por su realismo moralizante. Son el origen de una estética que se desarrollará en los siglos posteriores.

