Tudhaliya IV

(siglo XIII a.C.). Rey (1.237-1.209) del Segundo Imperio hitita. Rey hitita, hijo y sucesor de Khattusilis III. Sus primeros años de gobierno estuvieron controlados por su madre Pudu-Khepa, que continuaba como Gran Reina en calidad de regente. Ello motivó que la actuación política general de Tudhaliya IV fuera una continuación de la mantenida en el reinado anterior, caracterizada por la renovación de los tratados y pactos con los Estados y reinos vasallos. Se encontró con la mayor parte de los problemas exteriores solucionados, manteniéndose las fronteras de la época de Shuppiluliuma, excepto los territorios tomados por Salmanasar. La paz con Ramsés II se mantenía estable y Tudhaliya intentó mantener la estabilidad de la relación con Asiria tanto con Salmanasar I como su sucesor Tukulti-Ninurta I. Dado el período de paz inicial, interrumpido sólo por algunas campañas de control militar por Arzawa, Lugga e Ishuwa, y algún escarceo contra los gasgas, pudo participar en los asuntos políticos de la Siria de su tiempo (caso del divorcio del rey de Ugarit Ammishtamru II) al lado de Ini-Teshup de Karkemish, que era primo suyo, y mantenerse en pie de igualdad diplomática con Egipto, Asiria y Babilonia. Prueba de sus deseos de paz fue la serie de cartas cruzadas con la Corte de Asiria enviadas a Salmanasar I y a Tukulti-Ninurta I, a éste último con motivo de su acceso al trono. Sin embargo, Tudhaliya IV intuyó el peligro real que los asirios comportaban y que se plasmó en un ataque al país montañoso de Papankhi, en el área de Subartu noroccidental, que reconocía el señorío hitita. A pesar de las tropas de urgencia enviadas por Tudhaliya IV, los asirios efectuaron 28.000 prisioneros hititas que fueron deportados como consecuencia de la derrota sufrida en la batalla de Nikhiriya (ca.1230), que se conoce por una carta enviada por el rey asirio Tukulti-Ninurta I a Ibiranu, príncipe de Ugarit. Los asirios, le arrebataron los recursos metalíferos existentes en los bordes montañosos de Anatolia y, particularmente, las minas de cobre de Ergani-Maden. Ante la pérdida de influencia por toda la orilla oriental del Éufrates (Khanigalbat), el rey hitita reaccionó ordenando el bloqueo político de Asiria (primer bloqueo económico continental de la Historia), cerrando la región al tránsito de mercaderes asirios, según sabemos por el tratado firmado con Shaushkha-muwa de Amurru, hijo de Benteshina. Por el occidente de Anatolia hubo de contemporizar con la nueva potencia que se estaba creando, Akhkhiyawa, aunque los textos hititas coetáneos recogen el hecho de que Tudhaliya IV guerreaba y cazaba por aquellos parajes sin problema alguno (Arzawa, Lukka, Masha). En esta zona occidental un tal Madduwattas se puso a su disposición, si bien luego sería traicionado. Asimismo, y para controlar el cobre de Alashiya (Chipre), efectuó, con ayuda de barcos sirios, una expedición a tal isla, en manos del traidor Madduwattas y de su aliado Attarishshiyas, que pudo someter a su control. Interiormente, participó de un modo muy directo en la administración pública, en la religión oficial, en la que efectuó numerosas reformas de tipo cúltico, y en la promulgación de nuevas leyes. A Tudhaliya IV se debieron no pocas restauraciones y modificaciones arquitectónicas en la capital imperial, Khattushas, según han confirmado las excavaciones arqueológicas en Boghazköy, restauraciones y modificaciones que tal vez habrían sido motivadas a consecuencia del intento del golpe de Estado planeado por el "Gran Rey" Kurunta de Tarkhuntassa, primo y vasallo de Tudhaliya IV. Es muy probable que a él se deban también los relieves del complejo religioso de Yazilikaya, en donde aparece representado. Dado sus éxitos diplomáticos y en parte militares, Tudhaliya IV no dudó en titularse en su sello real, en el que aparece consignado el nombre de su esposa, Ashmunigal, como "Rey del Universo", título de origen mesopotámico y hasta entonces jamás empleado por un rey hitita. La muerte de Tudhaliya IV (ca.1.220) señala el principio del fin. El Imperio hitita se mantenía con dificultad en sus últimos momentos de esplendor, iniciando desde ahora una etapa de definitiva decadencia, cuyo declive se pondrá de manifiesto en el reinado de Shuppiluliuma II. Le sucedió en el trono su hijo Arnuwandas III. Ver, Hishmi-Sharuma, Reino Nuevo hitita.
 
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